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Quien Era El Dios Tlaloc?

Quien Era El Dios Tlaloc
Tláloc, «dios de la lluvia», era la deidad de los cerros, del agua y de la fertilidad.

¿Quién fue el dios Tláloc?

Tlaloc (dios mexica de la lluvia y del relámpago), es uno de los dioses mexicas de la tierra, conocido por su facultad para dominar el agua y proveer el también llamado licor de la tierra que contribuía al crecimiento de los cultivos de maíz.

¿Cómo se representa el dios Tláloc?

Manifestaciones – Como las divinidades mesoamericanas en general, posee una ambigüedad, en cuanto a que Es una Fuerza Suprema en y de la naturaleza (la naturaleza y el cosmos no representan en los términos humanos bondad o maldad, sino más bien un entramado de fuerzas, a veces en equilibrio, a veces en pugna; en ocasiones benéficas para los humanos, otras tantas desastrosas); lo cual implica que, si bien es Dador de Vida, Providencia y Benefactor, también muestra su faceta destructiva y aniquiladora.

Así desciende desde el cielo para fecundar la Tierra y poder cultivar la milpa, para germinar las semillas. Así también envía “los relámpagos y rayos, las tempestades del agua y los peligros de los ríos y del mar”; dicho en palabras del fraile de Sahagún. Dominaba también las fuerzas destructoras y si así era su voluntad podía enviar granizos, inundaciones, sequías, heladas y rayos fulgurantes o fulminantes.

Estaba encargado de enviar el agua a la comunidad a través de sus ayudantes, los tlaloques ; Tláloc mismo multiplicado y diversificado, manifestado a los humanos como “seres enanos y antropomórficos” -como refiere Juan Carlos Pérez Guerrero -, que desde el interior de los cerros enviaban las cuatro clases de lluvias.

  • Ellos también recibían súplicas y en su honor se realizaban ceremonias y rituales.
  • Alain Musset asevera que, en vez de enanos, son la representación de las montañas que rodean el Valle de México y sobre las cuales parecen formarse las nubes que anuncian la lluvia.
  • Su papel consistía en favorecer la venida de las aguas celestes pero también protegían a los pescadores y los navegantes.

Tláloc fue uno de los más importantes en el altiplano de México, uno de los más representados y quizás también uno de los de mayor antigüedad del panteón de Mesoamérica, Aparece representado desde la época teotihuacana. Se le manifestaba siempre con unos atributos característicos:

  • Anteojeras formadas por unas serpientes que se entrelazaban y cuyos colmillos acababan siendo las fauces del dios.
  • Una especie de bigotera que no era otra cosa que su labio superior. Se cree que este gran labio era el símbolo de la entrada en la cueva que comunica con el inframundo y que deriva de la boca de las figuras olmecas,
  • La cara estaba casi siempre pintada de color negro o azul, más veces de color verde, para imitar los visos que hace el agua.
  • Llevaba en la mano una especie de estandarte de oro, largo y con forma de culebra, terminado en punta aguda; era para representar los relámpagos y los truenos que acompañan a veces al agua de lluvia.
  • En los dibujos de los códices puede verse que sus vestidos tienen pintados unas manchas que son el símbolo de las gotas de agua.

Tláloc está compuesto en sus representaciones por los tlaloques o dioses de los 4 rumbos, Cada uno de ellos manejaba y era el responsable de una vasija colocada en un rumbo. Cada vasija proporcionaba una lluvia diferente. La residencia de Tláloc era múltiple debido a la posibilidad de división de la sustancia que lo conformaba, característica que trataremos al hablar de los tlaloques.

  1. Su morada se encontraba tanto en el Templo Mayor de Tenochtitlan, como en el Tlalocan, en el interior del cerro que lleva su nombre, el cual pertenece a la cadena montañosa Tlalocan, que separa el Valle de México del de Huexotzinco,
  2. Esto no es más que en hablando en términos Eliadianos sublimación de la Paradoja de lo sagrado y lo profano,

La libertad y poder absoluto que posee la Divinidad le permite tomar cualquier forma, así como estar presente en cualquiera partes, y viendo la “Morada divina” como una extensión de la misma divinidad, con aquella sucede lo mismo.

¿Qué otro nombre tiene Tláloc?

TLÁLOC Tláloc es una entidad sagrada tan antigua como Mesoamérica. Según Eric Thompson implica “.el culto a la lluvia, con los colores del mundo, los rumbos característicos y las deidades cuatripartitas derivadas o fundidas con las serpientes. Este dios desarrolló su esencia durante el periodo formativo y probablemente fue creación olmeca”.

  1. En el contexto religioso estuvo ligado a la agricultura, especialmente al maíz.
  2. Es la máxima autoridad en el Tlalocan -inframundo lúdico al oriente del universo, eternamente floreciente, destino de todos los que encontraron la muerte a través del agua-, sitio donde es asistido por unos seres fantásticos llamados tlaloques o chaques.
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Las raíces etimológicas de su nombre provienen de las voces nahuas tlalli (tierra) y Octli (néctar), lo que puede significar que el agua era concebida como el alimento sagrado de la Tierra. En la gran diversidad cultural de Mesoamerica recibió varios nombres: se le llamó Cocijo entre los zapotecas, Dzahui en la zona mixteca, Tyoo por los chatinos, Chac por los mayas y, probablemente, Tajín por los totonacas.

  1. Para los mesoamericanos fue una de las deidades más importantes: el Templo Mayor, en Tenochtitlan, lo albergó junto a Huitzilopochtli, ya que -como señala Eduardo Matos- la agricultura y la guerra fueron las actividades económicas más importantes en la sociedad mexica.
  2. Como sucede con múltiples deidades, su morfología está relacionada con sus atributos; a través del tiempo distintas civilizaciones lo representaron con rasgos en común, ataviado con unas anteojeras formadas por dos serpientes -a veces adornadas con volutas-, colmillos -elemento rastreable hasta la cultura olmeca- y, no rara vez portando un estandarte-serpiente.

Su rostro casi siempre fue pintado en azul, negro o verde, para imitar las coloraciones del agua. En ocasiones se le representó con una bigotera montada sobre el labio superior, para simbolizar la puerta o el umbral de acceso al inframundo, en analogía con la capacidad del agua para penetrar la tierra.

Institución: Museo Nacional de Antropología “”.el culto a la lluvia, con los colores del mundo, los rumbos característicos y las deidades cuatripartitas derivadas o fundidas con las serpientes. Este dios desarrolló su esencia durante el periodo formativo y probablemente fue creación olmeca””. Institución: Museo Nacional de Antropología Según el investigador José Contel, en términos plásticos, la elaboración de su rostro partió de nubes y lluvia, elementos que más tarde revaloraría el muralismo mexicano en las múltiples representaciones que realizó de este dios.

Entre sus más antiguas versiones se encuentra el monumento 10 de San Lorenzo, en Veracruz, que expone un Tláloc enguantado y listo para participar en un evento gladiatorio, rito aún vigente en las comunidades de la montaña de Guerrero donde los habitantes pelean con cuerdas cubriéndoles los nudillos y máscaras, con la intención fundamental de atraer la lluvia.

  1. A Tláloc también se vinculan los sacrificios infantiles y los ceremoniales en cuevas que, como se ha señalado, eran concebidas en la antigüedad como las bocas del inframundo.
  2. Una de las piezas más emblemáticas del pasado antiguo de México es el Tláloc que sirve de cancerbero al Museo Nacional de Antropología, el cual en 1964 fue trasladado por medio de dos enormes plataformas rodantes del poblado de San Miguel Coatlinchan, en el Estado de México, al museo más importante del país.

Esta formidable pieza mide siete metros de altura y pesa 168 toneladas. ¡Acércate a Mexicana y explora todos los objetos digitales que tenemos sobre Tláloc! : TLÁLOC

¿Dónde se encuentra el Tláloc?

Monolito de Tláloc. El Monolito de Tláloc es una escultura de origen nahua, ubicada actualmente a las afueras del Museo Nacional de Antropología de México, sobre Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, Tiene una altura de 7 metros y un peso estimado de 168 toneladas. Monolito de Tláloc ( San Miguel Coatlinchán ), fotografia tomada por el ingeniero Ola Apenes en 1934. Fue hallado en San Miguel Coatlinchán, Estado de México, de donde fue extraído en 1964 ​ para ser colocado fuera del museo. Si bien es conocido popularmente como Tláloc, algunos investigadores como Alfredo Chavero la identificaron como Chalchiuhtlicue ​, la deidad femenina del agua.

¿Qué significa el collar de Tláloc?

La iconografía de Tláloc Además de en numerosas ollas Tláloc, el dios de la lluvia fue representado en Mesoamérica en pinturas murales (por ejemplo en Teotihuacan), en esculturas, en bajorrelieves y en códices. Los círculos alrededor de los ojos y los grandes colmillos constituyen rasgos característicos de Tláloc.

A partir del estudio de una estatua que se conserva en la colección Uhde en Berlín, Eduard Seler (1963) demostró que esos motivos se originaron a partir de dos serpientes enroscadas –que formaron los círculos de los ojos– cuyas fauces encontradas crearon la boca de Tláloc. En los códices, su cuerpo está pintado de negro, de amarillo o de verde, lleva atavíos de papel salpicado de hule y su tocado se compone de ojos estelares, así como de plumas de quetzal y de garza.

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Tláloc ostenta muchos atavíos de jade –del cual se decía que era “el cuerpo de los tlaloque “–, símbolo del agua, como orejeras, collar, y también lleva un pectoral de oro. Entre los elementos que carga el dios destaca un palo serpentiforme, a menudo pintado de azul, que representa al rayo.

En un relieve del Templo Mayor se plasmaron dos rostros de Tláloc, uno encima del otro; el superior es parte del cuerpo femenino (tiene senos) de Tlaltecuhtli, la deidad de la Tierra. El dios de la lluvia también puede manifestarse de manera cuatripartita, como en la caja de piedra de Tizapán, San Ángel, en la que se representaron cuatro figuras de Tláloc, de distintos colores, como sostenedores del cielo.

Este aspecto cuatripartita nos remite al mito del robo de los mantenimientos (entre ellos los maíces de distintos colores) por los tlaloque (azul, blanco, amarillo y rojo), después de que el Tonacatépetl fuera abierto por el rayo de Nanáhuatl. Desde entonces, se atribuye a Tláloc “la eclosión, el brote, el verdor, el florecimiento y el crecimiento del árbol, de la yerba, del maíz”.

Además, como patrón de la trecena que empieza con el signo ce quiáhuitl, 1 lluvia, Tláloc está acompañado por Chicomecóatl, 7 Serpiente, diosa del maíz. A cambio de ofrendas y de sacrificios –en particular de niños–, Tláloc otorgaba a los hombres todo lo necesario para la vida, razón por la cual uno de sus nombres era Tlamacazqui, “El Dador”.

Tomado de Guilhem Olivier, “Tláloc, el antiguo 
dios de la lluvia y 
de la tierra en el 
Centro de México”, Arqueología Mexicana núm.96, pp.40 – 43. : La iconografía de Tláloc

¿Dónde murio Tláloc?

Tláloc (Náhuatl clásico: Tláloc) era una importante deidad de la religión azteca; como dios supremo de las lluvias, era por extensión un dios de la fertilidad y el agua. Era ampliamente adorado como benefactor dador de vida y sustento, pero también era temido por su habilidad de mandar granizo, trueno y rayos, y por ser el señor del poderoso elemento del agua.

Tláloc también está asociado con las cuevas, arroyos y montañas, concretamente con la montaña sagrada en la que se creía que residía. Sus formas animales incluyen la garza y criaturas acuáticas como los anfibios, caracoles y posiblemente criaturas marinas, como los crustáceos. El pericón, Tagetes lucida, conocido por los aztecas como yauhtli, era un importante símbolo del dios, y era quemada como incienso ritual en las ceremonias religiosas nativas.

El culto de Tláloc es uno de los más antiguos y universales del antiguo México. Aunque el nombre Tláloc es específicamente azteca, la adoración a un dios de la tormenta como Tláloc, casi siempre asociado con santuarios en las cumbres de las montañas y con la lluvia vivificadora, es al menos tan antigua como Teotihuacan y probablemente fue adoptada del dios maya Chaac o viceversa, y/o quizás, de manera definitiva, de un antiguo precursor olmeca.

En Teotihuacan se ha encontrado un santuario subterráneo de Tláloc. En la cosmología nahua, las cuatro esquinas del universo están marcados por “los cuatro Tlálocs ” (náhuatl clásico: Tlālōquê) con ambos sosteniendo el cielo y actuando como marco para el paso del tiempo. Tláloc era el patrón del día del calendario Mazātl.

En la mitología azteca, Tláloc era el señor del tercer Sol que fue destruido por el fuego. Además, se cree que Tláloc es uno de los patrones de la trecena de 1 Quiahuitl (junto con Chicomecoatl). Las trecenas son periodos de trece días en los que se divide el calendario de 260 días.

  1. El primer día de cada trecena dicta el augurio, y la deidad o deidades patronas asociadas con la trecena.
  2. En la capital azteca, Tenochtitlán, uno de los dos santuarios en lo alto del Gran Templo fue dedicado a Tláloc.
  3. El sumo sacerdote que estaba al cargo del santuario de TLáloc fue llamado “Quetzalcóatl Tláloc Tlamacazqui”.

Era el lugar más al norte del templo el dedicado a Tláloc, el dios de la lluvia y la fertilidad de la gricultura. En esta zona, se mantenía un cuenco donde se colocaban en ciertas ocasiones los corazones sacrificados, como ofrendas a los dioses de la lluvia.

  • Aunque el Templo Mayor tiene su sección más al norte dedicada a Tláloc, el lugar más importante de culto del dios de la lluvia está en la cumbre del monte Tláloc, una montaña de 4100 metros en el borde oriental del valle de México.
  • Aquí el gobernante azteca venía y realizaba una importante ceremonia anual, y durante el año los peregrinos ofrecían piedras preciosas y figuras en el santuario.
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Muchas de las ofrendas encontradas aquí también se relacionan con el agua y el mar.

¿Cuándo sacaron al dios Tláloc?

En 1964, una cortina de lluvia torrencial recubrió la Ciudad de México con la llegada del monolito de Tláloc, venido desde San Miguel Coatlinchán. – Llovió toda la madrugada. Sucedió el 16 de abril de 1964 : mientras el monolito de Tláloc fue transportado al recién inaugurado Museo Nacional de Antropología, los capitalinos vieron una de las precipitaciones más fuertes de todo el año.

  1. Amarrado por cuerdas, la pieza de 168 toneladas fue transportada alrededor del Zócalo de la Ciudad de México en un carro que parecía de carnaval.
  2. Desde las banquetas empapadas, la gente se paró a verlo en un silencio húmedo, como si siguieran con la mirada una carroza funeraria,
  3. El monolito de Tláloc venía del pueblo de San Miguel Coatlinchán, en el Estado de México.

Originalmente, aquel fue ‘ el lugar de las serpientes ‘, por su traducción del náhuatl. Aunque la pieza fue trasladada “con el fin de conjuntar conjuntar una de las colecciones arqueológicas más impresionantes y ricas del continente americano “, según la versión oficial.

¿Dónde se hacian los sacrificios a Tláloc?

Nuevos descubrimientos – Hasta fechas recientes, sólo se contaba con los datos de las fuentes escritas y las representaciones de los códices para el estudio de la problemática de los sacrificios de niños, sin que se hubiese tenido la oportunidad de corroborarlos arqueológicamente debido a la relativa escasez de evidencias que había proporcionado el registro arqueológico; sin embargo, gracias a tres descubrimientos hechos en el marco del Proyecto Templo Mayor, ahora se tienen más elementos para indagar y dar forma a un panorama más concreto sobre el tema.

El primero de ellos ocurrió en la esquina noroeste del edificio del Templo Mayor de Tenochtitlan, lugar donde se encontró una ofrenda que contenía los restos de 42 individuos infantiles y un conjunto de materiales asociados simbólicamente con el mundo acuático de la cosmovisión mexica: arena marina, jarras de piedra con la efigie del dios Tláloc, conchas, caracoles, pigmento azul, cuentas de piedra verde y posibles recipientes de calabaza.

Las características de la ofrenda han llevado a la conclusión de que se trata de un sacrificio de niños en honor de los tlaloques, en el que las jarras Tláloc fungieron como representaciones simbólicas de esos dioses, mientras que los niños sacrificados lo hicieron como sus representaciones vivas, es decir, como los ixiptla, las imágenes vivas de los dioses.

El segundo hallazgo se hizo al pie de la plataforma del templo dedicado al culto del dios Ehécatl-Quetzalcóatl en el sitio arqueológico de Tlatelolco, que fue excavado a partir de 1987 y hasta 1989 como parte del Proyecto Templo Mayor. En ese sitio se descubrieron los restos de 41 individuos, 30 de los cuales eran niños y los demás adolescentes y adultos.

Los restos formaban parte de diferentes ofrendas, pero todas integraban un conjunto unitario de enormes dimensiones. El complejo ceremonial incluía elementos vinculados con los dioses del agua, el maíz, la tierra, el fuego y el dios tutelar del templo: Ehécatl-Quetzalcóatl, al que, en cuanto deidad del viento, se reconoce como el anunciador de las lluvias y, por lo tanto, se le considera como uno de los tlaloques, los ayudantes de Tláloc.

  • El último hallazgo ocurrió en el subsuelo de la Catedral metropolitana, en el centro de la ciudad de México.
  • Corresponde a una ofrenda que contenía los restos óseos de tres individuos infantiles y objetos que se asocian con las deidades del agua, tales como pigmento azul, cuentas de piedra verde, vasijas y comales de cerámica, restos óseos de guajolote y codorniz y una placa de cerámica con una decoración que sugiere el emblema de los dioses tlaloques.

Juan Alberto Román Berrelleza. Antropólogo físico. Investigador del Museo del Templo Mayor, INAH. Alfonso Torre Blanco. Doctor en bioquímica. Investigador del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Román Berrelleza, Juan Alberto y Alfonso Torre Blanco, ” Los sacrificios de niños en el Templo Mayor: un enfoque interdisciplinario”, Arqueología Mexicana, núm.31, pp.66-73.

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