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Quien Es El Dios De Spinoza?

Quien Es El Dios De Spinoza
Spinoza y su concepto de divinidad – Dios es conceptualizado no como ente personal y personificado que dirige la existencia externamente a ella, sino como el conjunto de todo lo existente, que se expresa tanto en la extensión como en el pensamiento. Dicho de otro modo, se considera que Dios es la propia realidad, que se expresa a través de la naturaleza.

  • Ésta sería una de las formas particulares en que Dios se expresa.
  • El Dios de Spinoza no daría una finalidad al mundo, sino que éste es una parte de él.
  • Se le considera naturaleza naturante, es decir, lo que es y da origen a diferentes modos o naturalezas naturadas, tales como el pensamiento o la materia.

En síntesis, para Spinoza Dios es todo y fuera de él no existe nada.

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¿Qué es el Dios para Spinoza?

Para Spinoza, la Naturaleza-Dios es su propia causa y la única esencia existente. La religión instituida no persigue la comprensión de la Naturaleza sino el adoctrinamiento de las personas para controlar su conducta.

¿Qué dijo Einstein sobre el Dios de Spinoza?

El Dios de Spinoza y de Einstein Quien Es El Dios De Spinoza ¿Alguna vez te has preguntado sobre las creencias trasmundanas de Albert Einstein? Si sí, hoy es tu día de suerte, pues explicaré – de la forma más coloquial y sencilla posible, al Dios en el que creía el reconocido físico. Si tu respuesta es no, ¿qué daño podría hacer conocer un poco más? Cuando se le cuestionó a Einstein sobre sus creencias religiosas, este respondió: “Creo en el Dios de Spinoza, que se revela en la armonía ordenada de lo que existe, no en un Dios que se preocupa por el destino y las acciones de los seres humanos”.

  1. El Dios en el que creía Albert Einstein era el Dios que Baruch Spinoza, un brillante filósofo de origen holandés, había tratado de imaginar.
  2. Hago hincapié en la palabra ‘tratado’, pues la esencia divina es infinita e inimaginable para una mente tan finita como la nuestra, de acuerdo con el propio Spinoza.

El filósofo racionalista, cuyo oficio era el de pulir lentes, pensó – basándose en el método cartesiano –, que el Dios que había descrito René Descartes era algo exponencialmente más profundo. Por ello, se propuso explicar su idea del todopoderoso. Para comprender, al cien por cien, el pensamiento del sapientísimo Baruch es necesario entender el concepto aristotélico de ‘sustancia’.

Sustancia, para el griego Aristóteles, es el sujeto por sí mismo, en quien descansan los atributos, las propiedades y los accidentes. Sustancia es, en esencia, una entidad individual e independientemente existente, algo que existe en-sí-para-sí. A partir de esta reflexión aristotélica, Spinoza desarrolla su propio pensamiento, partiendo de la idea de Dios y haciéndolo el centro de su filosofía.

De hecho, en repetidas ocasiones, Baruch critica a los demás filósofos por no empezar con Dios, sino por terminar con él, es decir, por centrar sus ideas en las cosas y a partir de ellas, llegar hasta Dios. Traducción: la filosofía de Spinoza inicia en donde la de los otros intelectuales culmina.

  1. Baruch entiende que Dios es la única sustancia, ya que es lo único, a su criterio, que existe por y para sí mismo.
  2. Spinoza afirma que la esencia divina es lo único que no necesita de nada, más que la propia esencia divina, para existir.
  3. Las demás entidades dependen directamente de él (de Dios).
  4. Contrastando la ambivalencia de la sustancia, para Aristóteles y para Descartes, cualquier sujeto puede ser sustancia, mientras que, para Spinoza, sólo Dios es sustancia.

Esto debido a que, de acuerdo con el criterio del holandés, Dios es lo único que existe en-sí-para-sí: es la causa de sí mismo gracias a la virtud de su propia esencia. En Ética, una de las obras más emblemáticas del holandés, se describe a Dios como “la sustancia que consta de infinitos atributos”, de los cuales sólo podemos, por nuestra naturaleza limitada, comprender dos: el pensamiento y la extensión.

Una vez comprendido que Dios es la única sustancia, se puede deducir que Dios lo es todo y es, a su vez, la causa de todo. Y lo es gracias a su naturaleza, que obra sin un fin pero que obra, precisamente, por su naturaleza. Las obras de Dios, para Baruch, permanecen en Dios debido a que estas forman parte de él.

Spinoza considera que Dios es todo y que todo está en Dios. Todo. Absolutamente todo. Tú, yo, las plantas, los animales, las rocas, etc. Todo es una manifestación de la esencia divina, que no obra con fines antropológicos, sino divinos. Gracias a esto, Dios no castiga, ni perdona, ni manda: sólo existe porque todo lo es él y él lo es todo.

En palabras de Anand Dílivar, esto es lo que el Dios de Spinoza quiere decir: “¡Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de la vida. Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he creado para ti.

¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa! Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti. Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo.

El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer. Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito ¡No me encontrarás en ningún libro! Confía en mí y deja de pedirme.

¿Me vas a decir a mí como hacer mi trabajo? Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te crítico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor. Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo deposité en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy quien te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de Dios puede hacer eso? Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti.

Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía. Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.

Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno. No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo.

  • Vive como si no lo hubiera.
  • Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.
  • Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di.
  • Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó? ¿Te divertiste? ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste? Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar.

Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar, cuando bailas como un loco. Deja de alabarme, ¿qué clase de Dios ególatra crees que soy? Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan.

¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido? ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme. Deja de complicarte las cosas y de repetir como un loro lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas.

¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones? No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame adentro. Ahí estoy yo, latiendo en ti.” Texto de Dílivar extraído de: Autoessen (2018) Dios Diría – Anand Dílivar. Mi voz es tu voz. Extraído de: https://mivozestuvoz.net/2018/08/26/dios-diria-anand-dilvar/ : El Dios de Spinoza y de Einstein

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¿Cuál es la religión de Spinoza?

Baruch Spinoza
Etnia Sefardí
Religión Judaísmo
Lengua materna Neerlandés, portugués, gallego, castellano y hebreo​
Familia

¿Cómo demuestra Spinoza la existencia de Dios?

De Wikipedia, la enciclopedia libre La concepción spinoziana de divinidad compone un Dios inmanente a la realidad que es la única sustancia, por fuera de la cual nada hay. En la primera parte de la Ética demostrada según el orden geométrico (1677), Dios es demostrado como una sustancia única, eterna, infinita, causa de sí misma y con infinitos atributos, que son los conceptos a través de los cuales se concibe.

  1. Así, tiene independencia causal, lógica, ontológica y gnoseológica respecto del resto de la realidad, que es expresada como modalidades o partes de y en la misma sustancia.
  2. Por contraposición a la divinidad, que es sustancia, los seres finitos son demostrados como modos, afecciones o accidentes de la totalidad.

Esto está dicho de forma sintética en la proposición 15 de la primera parte de la Ética : “Todo cuanto es, es en Dios, y sin Dios nada puede ser ni concebirse”. ​ Spinoza introduce luego tres sentidos de modo para abordar la totalidad de la realidad: modos infinitos inmediatos (aquello que es primero en cada atributo), ​ modos infinitos mediatos (la “faz de todo el universo” – facies totius universi -) ​ ​ y los modos finitos (que constituyen todas las cosas singulares y finitas).

¿Qué dijo Albert Einstein de Dios?

Einstein, quien en su 75 cumpleaños se declaró un ‘no creyente profundamente religioso’, escribió lo siguiente a Gutkind: ‘La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y el producto de las debilidades humanas y la Biblia es una colección de leyendas venerables pero más bien primitivas’.

¿Por qué Einstein creia en el Dios de Spinoza?

Sobre el Dios que compartían Spinoza y Einstein

  • 21 Diciembre 2019

Einstein dijo creer en el Dios de Spinoza, un Dios que se muestra a sí mismo a través del orden y la armonía de las leyes universales, un Dios en cuyo intelecto participa la mente humana. Albert Einstein (1879 – 1955) es ampliamente considerado el científico más importante, conocido y popular del siglo XX. Uno de los temas que se discuten frecuentemente en Internet tiene que ver con si creía en Dios o no. El tema genera fascinación porque las personas buscan confirmar sus propias creencias y dar un golpe de autoridad (recurriendo a una “autoridad”): si el más grande científico del siglo XX creía en Dios, esto parecería darle a las personas que creen en Dios mayor legitimidad y seguridad y, por el contrario, si una mente como la de Einstein, que sondeó los misterios del universo, no se inclinó hacia la divinidad esto parecería consolidar más la visión ateísta y materialista que domina la ciencia actualmente.

  1. Lo cierto es que existe cierta confusión al respecto, aunque ciertamente Einstein dijo identificarse con ” el Dios de Spinoza “.
  2. La confusión nace de que la divinidad que postuló el filósofo neerlandés de origen sefardí (1632 -1677) ha sido interpretada de formas diversas, entre ellas como un ateísmo, bajo la interpretación de que su panteísmo (la inmanencia de Dios) oculta realmente un ateísmo en tanto a que se puede substituir a Dios por la Naturaleza, y en tanto a que no necesariamente implica un culto o adoración a esa Naturaleza.

Primero veamos brevemente las declaraciones que acercan a Einstein al Dios de Spinoza y luego veamos cómo concibió a este Dios el filósofo holandés del siglo 17. Gerald Holton, profesor de la Universidad de Harvard, quien fue designado curador del archivo de Einstein, mantiene que Einstein atravesó un periodo religioso y otro científico y que al final los conjugó ambos: “Definitivamente sí, En una entrevista de 1930 publicada en el libro Glimpses of the Great de G.S. Viereck, Einstein explica: “La mente humana, no importa que tan entrenada esté, no puede abarcar el universo. Estamos en la posición del niño pequeño que entra a una inmensa biblioteca con cientos de libros de diferentes lenguas.

El niño sabe que alguien debe de haber escrito esos libros. No sabe cómo o quién. No entiende los idiomas en los que esos libros fueron escritos. El niño percibe un plan definido en el arreglo de los libros, un orden misterioso, el cual no comprende, sólo sospecha. Esa, me parece, es la actitud de la mente humana, incluso la más grande y culta, en torno a Dios.

Vemos un universo maravillosamente arreglado, que obedece ciertas leyes, pero apenas entendemos esas leyes. Nuestras mentes limitadas no pueden aprehender la fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones. Me fascina el panteísmo de Spinoza, porque él es el primer filósofo que trata al alma y al cuerpo como si fueran uno mismo, no dos cosas separadas.” Baruch de Spinoza pintado por Barend Graat en 1666. Hay que mencionar que, en muchos sentidos, la filosofía de Spinoza es una ruptura con la filosofía cartesiana que remarca el dualismo entre cuerpo y alma (o mente). Spinoza concibe en su Ética, en cambio, una única sustancia, la cual define como aquello “que es en sí mismo y es concebido por sí mismo, esto es, aquello cuyo concepto no requiere del concepto de otra cosa para formarse”.

De aquí que la única sustancia, aquello que no necesita de algo más, sea Dios. “Excepto Dios, no existe sustancia que pueda darse o concebirse”. La sustancia de Spinoza es infinita e indivisible; como la energía de Einstein, no se crea ni se destruye. En otra famosa respuesta, Einstein contestó un telegrama del rabino Herbert S.

Goldstein sobre su visión religiosa diciendo escuetamente: “Creo en el Dios de Spinoza. Quien se revela a Sí mismo en las armoniosas leyes del universo, no en un Dios quien se ocupa del destino y el castigo de la humanidad”. Aquí se hace una alusión al gran atractivo que ha hecho de la filosofía de Spinoza sumamente atractiva para muchos científicos y filósofos que sienten una religiosidad cósmica (no antropomórfica) que se aleja de los grandes monoteísmos (basados en una figura divina patriarcal que castiga o premia), y lo cual hizo que incluso fuera acusado de ateísmo en su época.

Los hay que se representan a Dios como un hombre compuesto de cuerpo y alma y sometido a pasiones; pero ya consta, por las anteriores demostraciones cuán lejos vagan éstos de un verdadero conocimiento de Dios”, escribió. Esto es así ya que si bien todas las cosas, dice Spinoza, son en Dios, Dios no es corpóreo, ya que los cuerpos están, por definición, limitados.

Esta es su definición de Dios: “Por Dios entiendo un ser absolutamente infinito, esto es, una substancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita.” Otra de las grandes razones, por las cuales el Dios de Spinoza es tan atractivo para mentes científicas es que en ningún momento recurre a lo supernatural o a lo milagroso.

Dios aunque es todo, es conocido (intuido) adecuadamente en sus leyes. “Todo lo que ocurre, ocurre en virtud de las solas leyes de la infinita naturaleza de Dios y se sigue de la necesidad de su esencia”. Y todo lo que ocurre se produce por necesidad, no por un acto de voluntad creativa o arbitrariedad; el universo es determinístico, algo que es lógicamente muy atractivo para un científico o matemático que observa el edificio cósmico de la causalidad y encuentra ecuaciones o constantes universales que parece existir eternamente.

“Todas las cosas necesariamente proceden de, o siempre siguen al poder infinito de Dios] por la misma necesidad y en la misma forma en la que de la naturaleza de un triángulo procede, por toda la eternidad, que sus tres ángulos sean iguales a dos ángulos rectos.” El filósofo Baruch Spinoza. Pintor desconocido, sobre el 1665. Spinoza además sugiere que es posible conocer “la naturaleza de todas las cosas, a saberse, a través de las leyes universales y reglas de la naturaleza”. Estas leyes son las más puras expresiones de Dios y tienen una realidad superior a la existencia de las cosas individuales, por ejemplo, ya que permanecen siempre igual, mientras que las cosas cambian y perecen (y en realidad tienen su existencia en esas leyes, que son la naturaleza, Dios).

  1. La tercera gran razón de que la filosofía de Spinoza es tan atractiva para un físico, tiene que ver con que llegó a sugerir que Dios es sinónimo a la Naturaleza,”Deus sive Natura”, escribió famosamente Spinoza.
  2. Recordemos que la física hasta hace uno siglos era llamada “filosofía natural”, y esto hace que algunos físicos y filósofos crean que al decir Dios es la Naturaleza, se puede decir que lo divino, lo que es, la realidad, es la física o lo físico (la palabra griega physis, de hecho, ha sido traducida a lenguas modernas como naturaleza).
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Esto, sin embargo, es altamente discutible ya que Spinoza no puede considerarse en ninguna medida un materialista, ya que habla de la eternidad de la mente que participa en Dios. “La mente humana no puede ser absolutamente destruida con el cuerpo, sino que una parte de ella, que es eterna, permanece”.

  • Nuestra mente en tanto a que entiende es un modo eterno de pensamiento”.
  • Estas proposiciones, entre otras, han generado gran debate.
  • Algunos filósofos creen que Spinoza habla de algún tipo de inmortalidad individual del alma; otros creen que más bien se trata de una inmortalidad impersonal, de aquello que conoce adecuadamente a Dios, y que es en sí mismo Dios.

Esto es similar a algunas visiones orientales, particularmente la budista, en la cual no existe una inmortalidad del alma, sólo una inmortalidad de la mente que percibe correctamente la realidad, que es en sí misma la budeidad (no una persona o un individuo).

En otras palabras, podemos decir que la sabiduría es inmortal, la ignorancia es perecedera. El tema más polémico en relación a la obra de Spinoza es si su visión de la realidad puede considerarse como atea. Evidentemente no si nos basamos en sus propias palabras y no asumimos que ahora somos más astutos para darnos cuenta que él mismo no se daba cuenta de que lo que estaba desarrollando era en realidad un ateísmo (porque el panteísmo, un término que Spinoza nunca uso, es en realidad un ateísmo mal llamado) y Spinoza, que utiliza el término Dios por todas partes y se esmeró en probar su existencia, el filósofo que Shelley y Byron llamaron “intoxicado de Dios”, en realidad no creía en Dios.

Acaso sólo utilizó este término para librarse de acusaciones de herejía. El argumento de que su filosofía es ateísta, se basa en que equipara a Dios con la naturaleza (y aparentemente no recurre a ninguna diferencia o trascendencia entre estos) y en que no parece haber hecho o llamado explícitamente a una adoración de Dios-Naturaleza.

El problema, por supuesto, yace en cómo definimos “Dios”, si lo definimos como un ser trascendente que crea el universo de la nada y que interviene a voluntad para afectar su creación, entonces sí podríamos hablar de que la filosofía de Spinoza es ateísta. Pero esta es solamente una definición de la divinidad basada en la tradición judeocristiana en sus aspectos exotéricos.

Si admitimos una definición más sutil esto cambia. Max Müller, el gran traductor y compilador de textos orientales, escribió: “El Brahman, como fue concebido por los Upanishads y definido por Shankara, es claramente el mismo que la Substantia de Spinoza”.

La teología de Spinoza también puede leerse como un monismo: Dios es Todo y es Uno, como dice el poema de Borges sobre el Dios de Spinoza, el universo es “el infinito mapa de Aquel que es todas Sus estrellas”. El argumento de que el Dios de Spinoza es solamente inmanente, es decir no existe más que en la naturaleza, por otro lado, ha sido discutido Martial Guéroult, quien sugiere que Spinoza en realidad es un panenteísta (y no un panteísta), la diferencia estriba en que en su interpretación de la filosofía de Spinoza Dios no es solamente el mundo, sino más bien el mundo está en Dios.

Todas las cosas tienen su existencia en Dios, pero Dios no es limitado por el mundo.

  • Karl Jaspers, por su parte, ha puesto en duda la afirmación de que para Spinoza Dios y la naturaleza son intercambiables, y sugiere que Dios mantiene una trascendencia en tanto a que tiene infinitos atributos, mientras que el mundo conocido por los humanos sólo tiene dos atributos, el Pensamiento y la Extensión, los cual abarcan la cualidad inmanente de Dios.
  • Dios es entonces trascendente e inmanente, lo cual lo acerca de nuevo a una concepción oriental, como la que encontramos en el shivaísmo tántrico de Cachemira, entre otros.
  • Por otro lado, el argumento de que Spinoza no siente la necesidad de adorar o de rendir culto a su Dios es algo, de nuevo, bastante arbitrario, ya que aunque no habla de ritos o prácticas específicas para acercarse a esa divinidad, en repetidas ocasiones sugiere que el bien y el sentido de la existencia humana es conocer y amar a Dios.
  • – El más alto bien es el conocimiento de Dios, y la más alta virtud de la mente es el conocimiento de Dios.

– El amor intelectual de la mente hacia Dios es parte del amor infinito con el que Dios se ama a sí mismo. El amor de Dios a los hombres, y el amor intelectual de la mente a Dios, son idénticos. – El hombre sabio rara vez sufre conmociones del ánimo, sino que, consciente de sí mismo, de Dios y de las cosas, con arreglo a una necesidad eterna, nunca deja de ser, y siempre posee el verdadero contento del ánimo.

  • Sobra decir que la “Naturaleza” de Spinoza, rebosante de gnosis, amor y eternidad, es muy diferente a la naturaleza ciega e inerte de la ciencia moderna materialista.
  • La filosofía de Spinoza es más sofisticada que la de los grandes cultos religiosos monoteístas (aunque sólo en su entendimiento exotérico, la cábala judía, por ejemplo, tiene una visión también panenteísta); pero no por ello deja de tener una clara religiosidad.

Se trata de una religiosidad cósmica, altamente intelectual, que se nutre de la contemplación del orden y la elegancia de las leyes del universo y de la misma mente humana que es un atributo de la divinidad. Los pensadores de la India fueron sensibles a esta diferencia, mientras que la religiosidad cristiana, por ejemplo, es más lo que llaman un bhakti yoga (unión a través de la devoción), lo de Spinoza se acerca a un jnana yoga (unión con dios y anulación de la individualidad a través de la gnosis).

  1. Verdaderamente para Spinoza el ser humano es una forma en la que Dios se percibe a sí mismo.
  2. Un concepto que sería reformulado secularmente por Carl Sagan, diciendo que somos la forma en la que el universo se conoce a sí mismo.
  3. De esto se deriva que la mente humana es parte del infinito intelecto de Dios.

Así entonces, cuando decimos que la mente humana percibe esto o aquello, no estamos diciendo más que Dios, no en cuanto a que es infinito, sino en cuanto a que es explicado a través de la naturaleza de la mente humana, o en tanto a que constituye la esencia de la mente humana, tiene esta o aquella idea. Albert Einstein. Fotografía de Orren Jack Turner, Princeton, N.J.1947.

  1. Einstein también reconoció la importancia de este sentimiento de religiosidad cósmica, basado en el conocimiento de lo “Misterioso”.
  2. El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir -el conocimiento de la existencia de algo insondable para nosotros, la manifestación de la más profunda razón aunada a la más resplandeciente belleza.
  3. No puedo imaginar un Dios que castiga o recompensa a los objetos de su creación, o que tiene una voluntad del tipo que experimentamos nosotros mismos.

Me satisface el misterio de la eternidad de la vida con la conciencia de -y atisbos de- la maravillosa construcción del mundo existente en conjunto con la determinación expedita a comprender una porción, aunque sea pequeña, de la razón que se manifiesta a sí misma en la naturaleza.

  • Esta es la base de una religiosidad cósmica, y me parece a mí que la función más importante del arte y la ciencia es despertar este sentimiento entre los receptivos y mantenerlo vivo.
  • Al final, no es necesario el concepto de “Dios”, pero sí el concepto de algo más grande, eterno, misterioso y bello que da sentido y ordena la existencia (algo que evoca el sentimiento estético, ético y espiritual que solemos describir con la palabra “divino”).

Algo que es más grande y misterioso, pero que, a la vez, es lo más íntimo e inmediato, en lo cual todo tiene su existencia. Al final los nombres como “Dios” o “Naturaleza” son sólo conceptos, pero la religiosidad es una actividad, un dinamismo, una forma de ser que provee vital significado.

¿Qué piensa Spinoza sobre el alma?

Es decir, Spinoza considera que alma y cuerpo son dos aspectos de una realidad única: el aspecto extenso y el aspecto racional, el uno accesible por medio de los sentidos y el otro accesible por medio del entendimiento.

¿Qué consumia Einstein?

Los hábitos de Albert Einstein: curiosas prácticas del genio de la historia Albert Einstein fue un físico alemán de origen judío, uno de los más importantes del siglo XX. Albert Einstein fue un físico alemán de origen judío, uno de los más importantes del siglo XX. El físico más importante del siglo XX dormía 10 horas y tenía siestas de segundos.

  • Entérese de más.
  • Encuentra la validación de El Cazamentiras al final de la noticia.
  • Por ahí dice que los grandes genios tiene un toque de rareza y/o extravagancia.
  • Albert Einstein, el gran físico del siglo XX y padre de la teoría de la relatividad, parece dar crédito a esta idea.
  • Su forma de entender el mundo era diferente a la de las personas de su época, a los 17 años se ganó el respeto de la comunidad científica porque dominada el cálculo integral y diferencial, pero, además, desafiaba las teorías científicas.
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No creía en el matrimonio ni en las ideas tradicionales en torno al sexo. De hecho, aunque estuvo casado con Mileva Marić, a quien dejó años después por su prima, Elsa Einstein, el científico tuvo acercamientos con otras mujeres. Lo importante es no dejar de cuestionar.

  • La curiosidad tiene su propia razón de existir: Einstein (Lea también: ).
  • Además, no le gustaban las etiquetas políticas, era un pacifista y rechazaba la religión organizada.
  • Existe algo sutil, intangible e inexplicable.
  • Mi religión consiste en la veneración de esta fuerza más allá de todo lo que podemos comprender “, cita la ‘National Geographic’.

En cuanto a su día a día, Einstein tenía cinco hábitos infaltables: dormir 10 horas con siestas de un segundo, caminar, comer espaguetis, fumar pipa y no usar medias, Hábitos de Albert Einstein De acuerdo con un artículo de la ‘BBC’, Albert Einstein dormía 10 horas al día,

Incuso, se cree que su famosa teoría de la relatividad se le ocurrió mientras dormía y soñaba con vacas. (De interés: ). Las siestas regulares también eran importantes para el físico, quien, según cuentan, dormía en su sillón con una cuchara en la mano y un plato de metal debajo, de tal forma que cuando cayera la cuchara se despertara, consiguiendo siestas de pocos segundos.

Las caminatas no podían faltar, cuando vivió en Estado Unidos recorría distancias de hasta cinco kilómetros. ¿La razón? Caminar beneficia la memoria, la creatividad y ayuda en la resolución de problemas. (Puede leer: ). Antes de que su médico le recomendara mejorar sus hábitos alimenticios, los espaguetis eran de sus comidas predilectas.

(Además: ).Y, aunque este no es un hábito digno de su genialidad, por las graves consecuencias que tiene fumar para la salud, en su defensa, se debe resaltar que el tabaco no fue asociado con el cáncer de pulmón y demás enfermedades hasta 1962. Finalmente, una de las curiosidades de Albert Einstein es que no le gustaban las medias, las detestaba, (Siga leyendo: ).

” Cuando era joven, me di cuenta que el dedo gordo siempre terminaba abriendo un hueco en la media. Así que dejé de usarlas “, recogió la ‘BBC’ de una carta que escribió el genio de la historia a Elsa Einstein. Más noticias Tendencias EL TIEMPO : Los hábitos de Albert Einstein: curiosas prácticas del genio de la historia

¿Qué dijo Einstein del mal?

‘ El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos. Es como el frío que se produce en ausencia de calor, o la oscuridad que reina en ausencia de luz’.

¿Quién dijo El mal es la ausencia de Dios?

Einstein afirmó creer en el Dios expuesto por el filósofo Baruch Spinoza: ‘Creo en el dios de Spinoza, que es idéntico al orden matemático del Universo’. – ‘El mal es el resultado de la ausencia de dios en el corazón de los seres humanos.

¿Que inspiro a Albert Einstein?

Biografía – Albert Einstein nace en el seno de una familia judía en 1879. Fue el primogénito de Hermann Einstein y Pauline Koch. Su madre, que sabía tocar diversos instrumentos musicales, inspira la pasión musical que Einstein demostró desde muy pequeño.

También influyó mucho en él su tío Jakob Einstein, ingeniero, que le daba libros de ciencia para que los leyera. Además Jakob montó con el padre de Einstein un taller dónde llevarían a cabo proyectos y experimentos tecnológicos de la época y, a pesar de que éste fracasó, Einstein creció impregnándose de ese espíritu inquieto y amante de la ciencia.

Fue un niño solitario que se entregaba al estudio y a la lectura concentrado y paciente. No comenzó a hablar hasta los tres años y eso, unido a su carácter, hizo plantearse incluso a sus padres si aquel niño sufría alguna discapacidad intelectual. Precisamente Einstein siempre alegó que cree que fue capaz de desarrollar la teoría de la relatividad debido a su desarrollo intelectual tardío ya que un adulto normal no se pregunta sobre el tiempo y el espacio, sólo cuando se es niño.

A los 4 años, en el transcurso de una enfermedad que le hizo reposar en cama, su padre le regaló una brújula de bolsillo. Para Einstein, según sus propias palabras, este acontecimiento sería determinante ya que le fascinó el hecho de que aquella aguja siempre apuntara en la misma dirección sin estar en contacto con nada.

Esa curiosidad innata sería motivada y alentada por sus padres que le educaron en la perseverancia y la independencia. También influyó en él, durante su juventud, un estudiante de medicina apellidado Talmud que le llevaba libros científicos y libros de filosofía que Einstein leía y comprendía apasionadamente.

Einsten cursó sus estudios de primaria en un colegio católico en Munich, donde la familia se había trasladado un año después de su nacimiento, y obtuvo excelentes calificaciones, especialmente en ciencias. La etapa de la secundaria fue más dura para él y en 1895 se reunió con su familia en Milán (Italia), dónde debido a dificultades económicas, se habían trasladado sus padres con su hermana pequeña Maya.

Pero Einstein no había terminado el bachillerato y, aunque trató de acceder al Instituto Politécnico de Zurich (Suiza) mediante un examen, no pudo debido a que no superó una asignatura de “letras”. Finalmente al año siguiente sí obtuvo el título de bachiller y con 17 años, por fin, ingresó en la Politécnica de Zurich para estudiar Física.

Se graduó en 1900 y obtuvo el título de profesor de Matemáticas y Física. Entre 1902 y 1909 consiguió un puesto fijo en la oficina de patentes de Berna, en Suiza y durante este tiempo terminó su doctorado. En ese periodo, concretamente en 1905, publicó unos artículos de suma relevancia para la ciencia: sobre el efecto fotoeléctrico, sobre el movimiento browniano y la teoría de la relatividad especial.

Estos artículos le valieron la obtención de su doctorado, una plaza de profesor en 1909 en la Universidad de Berna, en 1914 una plaza en la Academia de ciencias prusiana, en Berlín, y en 1921 el Premio Nobel de Física, pero otorgado por el efecto fotoeléctrico, ya que la Teoría de la Relatividad Especial y General (que perfeccionó hacia 1915) suscitaban controversia en el mundo científico.

Durante el resto de su vida y, a pesar de que tuvo que vivir dos guerras mundiales siendo durante la segunda el momento en que emigró a Estados Unidos para siempre, se dedicó a la ciencia tratando de encontrar una teoría unitaria de la gravitación y el electromagnetismo. Por toda su trayectoria, obtuvo fama y prestigio mundiales como científico y la ecuación E=m·c 2 quizá sea de las más conocidas de la Física.

Casado dos veces y con dos hijos reconocidos, fue un activo defensor del pacifismo, aunque se le recuerde también por apoyar (y no participar) el “Proyecto Manhattan”, un programa de desarrollo de armas nucleares en EEUU que daría lugar a la bomba atómica.

¿Que quiso ser Albert Einstein?

Einstein propuso la ecuación más famosa de la historia: la energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cua­drado (E=mc2). – Su teoría propuso la ecuación más famosa de la historia: la energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cua­drado (E=mc2).

Einstein demostró que la masa de un objeto des­plazándose a gran velocidad aumentaba. Eso conducía a la idea de que materia y energía eran intercambiables, dos estados de la misma cosa. Fue una deducción que enseguida permitió entender fenómenos inexplicados hasta el momento, como por qué cuando el uranio radioactivo se des­integraba, su peso disminuía a cambio de generar una enorme cantidad de energía.

Lamentablemente, también abría la puerta a las armas atómicas. Después de 1905, su reputación como físico empezó a crecer. Pero Einstein no estaba del todo satisfecho con su teoría de la re­latividad, por­que no incluía la fuerza de la gravedad, y sospechaba que la ley de la gravitación de Newton también estaba equivocada. En la universidad de Zúrich (en la imagen) estudió Einstein. Foto: Wikimedia Commons / Roland Zh / CC BY-SA 3.0. TERCEROS La privilegiada mente de Einstein solucionó este conflicto con otra brillante idea: la gravedad no era una fuerza, sino una consecuencia de la deformación del espacio.

Un símil que se puede utilizar para visualizar este abs­tracto concepto es el siguiente: si ponemos una pesada bola de hierro sobre una cama, la superficie de esta se deformará, y si ti­ramos sobre ella bolas más pequeñas, se desviarán al pasar al lado de la bola gran­de. Pero no lo harán porque exista una fuerza que las atraiga a la bola de hierro, sino porque la superficie de la cama se ha deformado.

Así actúa la gravedad sobre el espacio, curvándolo.

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