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Quien Juzgara A Los Escogidos De Dios?

Quien Juzgara A Los Escogidos De Dios
Romanos 8

  • 1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no conforme a la carne, sino conforme al espíritu.
  • 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha de la ley del pecado y de la muerte.
  • 3 Porque lo que era imposible para la, por cuanto era,, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne,
  • 4 para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al espíritu.
  • 5 Porque los que viven conforme a la carne, en las cosas que son de la carne se ocupan; pero los que viven conforme al espíritu, en las cosas del espíritu.
  • 6 Porque el ánimo es, pero el ánimo es vida y,
  • 7 Por cuanto la inclinación de la carne es enemistad contra Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede.
  • 8 Así que, los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

9 Pero vosotros no vivís según la carne, sino según el espíritu, si es que el de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el, no es de él.

  1. 10 Y si está en vosotros, cuerpo a la verdad está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu es vida a causa de la,
  2. 11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó a Cristo Jesús de los muertos también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
  3. 12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne,
  • 13 porque si vivís conforme a la carne, ; pero si por el espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.
  • 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son de Dios.
  • 15 Porque no habéis recibido el espíritu de para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
  • 16 Porque el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos de Dios.
  • 17 Y si hijos, también ; herederos de Dios, y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
  • 18 Porque considero que los de este tiempo no son dignos de ser comparados con la venidera que ha de ser manifestada.
  • 19 Porque el anhelo profundo de la creación es el esperar la manifestación de los hijos de Dios.
  • 20 Porque la creación fue a la vanidad, no de buen grado, sino por causa del que la sujetó en esperanza,
  • 21 porque también la creación misma será de la servidumbre de la corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
  • 22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una sufre dolores de parto hasta ahora.
  • 23 Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la, a saber, la de nuestro cuerpo.
  • 24 Porque en fuimos salvos; pero la esperanza que ve, ya no es esperanza, porque lo que se ve, ¿para qué esperarlo?
  • 25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo esperamos.
  • 26 Y asimismo, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque no sabemos lo que hemos de como es debido, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
  • 27 Pero el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque él, conforme a la voluntad de Dios, por los santos.
  1. 28 Y sabemos que para los que aman a Dios, las cosas obrarán juntamente para su bien, para los que conforme a su propósito son llamados.
  2. 29 a los que conoció, también para que fuesen hechos a la de su Hijo, a fin de que él sea el entre muchos hermanos;
  3. 30 y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.

31 ¿Pues qué diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién ? 32 que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él las cosas? 33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.34 ¿Quién es el que condenará? es el que murió; más aun, el que también resucitó, quien además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.35 ¿Quién nos apartará del de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

  • 36 Como está escrito: causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos considerados como ovejas de matadero.
  • 37 Antes bien, en todas estas cosas somos más que por medio de aquel que nos amó.
  • 38 Por lo cual estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
  • 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá apartar del de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.

¿Donde dice en la Biblia que seremos juzgados?

Los juicios de Dios –

¿Cuáles son algunos de los otros juicios que preceden al juicio final? ¿Cómo se relacionan todos estos juicios entre sí?

Con frecuencia se nos dice en las Escrituras que vendrá el día en que estaremos de pie ante Dios para ser juzgados; por consiguiente, tenemos que comprender cómo se llevará a cabo ese juicio a fin de prepararnos lo mejor posible para ese importante acontecimiento.

Las Escrituras enseñan que todos seremos juzgados de acuerdo con nuestras obras: “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante de Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” ( Apocalipsis 20:12 ; véase también D.

y C.76:111 ; 1 Nefi 15:32 ; Abraham 3:25–28 ). También seremos juzgados “según el deseo de corazones” ( D. y C.137:9 ; véase también Alma 41:3 ). Aquí en la tierra, con frecuencia se juzga nuestra dignidad con el fin de tener derecho a recibir oportunidades dentro del reino de Dios.

¿Qué dice en Gálatas 5 1?

Gálatas 5

  • 1 Permaneced, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo, y no otra vez a ser presos en el de esclavitud.
  • 2 He aquí, yo, Pablo, os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.
  • 3 Y otra vez vuelvo a testificar a todo hombre que se, que está obligado a cumplir toda la ley.
  • 4 Separados sois de Cristo los que por la ley os justificáis; de la habéis caído.
  • 5 Porque nosotros, por el Espíritu, aguardamos por la la de la justicia.
  • 6 Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión algo, ni la incircuncisión, sino la que obra por el amor.
  • 7 Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer la verdad?
  • 8 Esta persuasión no proviene de aquel que os llama.
  • 9 Un poco de levadura leuda toda la masa.
  • 10 Yo confío con respecto a vosotros, en el Señor, que no pensaréis de otra manera; pero el que os perturba cargará con la sentencia, quienquiera que sea.

11 En cuanto a mí, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso, se habría quitado el de la cruz.

  1. 12 Ojalá se mutilasen los que os,
  2. 13 Porque vosotros, hermanos, a libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino por amor los unos a los otros.
  3. 14 Porque toda la en esta sola palabra se cumple: a tu prójimo como a ti mismo.
  4. 15 Pero si os mordéis y os devoráis los unos a los otros, mirad que tampoco os destruyáis los unos a los otros.
  5. 16 Digo pues: en el Espíritu, y no satisfagáis los de la carne.
  6. 17 Porque el de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais.
  7. 18 Pero si sois por el Espíritu, no estáis bajo la,
  8. 19 Y manifiestas son las obras de la, que son:,,, lascivia,
  9. 20, hechicerías, enemistades, pleitos, celos,,, disensiones, herejías,
  10. 21,,, orgías y cosas semejantes a estas, de las cuales os advierto, como ya os lo he dicho, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.
  11. 22 Pero el fruto del Espíritu es:,,,, benignidad, bondad,,
  12. 23, ; contra tales cosas no hay ley.
  13. 24 Porque los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias.
  14. 25 Si por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
  15. 26 No busquemos la vanagloria, irritándonos los unos a los otros, envidiándonos los unos a los otros.

¿Quién es el justo juez según la Biblia?

El Juez justo Hay solo una manera de juzgar con justo juicio, como lo hace Jesucristo, y es ser como Él es. En Su vida terrenal, Jesucristo fue un juez amoroso, extraordinariamente sabio y paciente. En las Escrituras se le conoce como el “juez justo” (; ), y el consejo que nos da es que también ” con justo juicio” (véase Traducción de José Smith, Mateo 7:1–2 ) y a ” tu confianza en ese Espíritu que induce a hacer lo bueno a juzgar con rectitud” (). Savior with Pharisees and scribes Un ejemplo vergonzoso de juzgar injustamente proviene de la parábola de la oveja perdida cuando los fariseos y los escribas juzgaron imprudentemente al Salvador, así como a los que lo acompañaban en la cena, diciendo: “Este a los pecadores recibe y con ellos come” () — eran ajenos al hecho de que ellos mismos eran pecadores. Savior with woman taken in adultery Fueron también “los escribas y los fariseos” quienes llevaron a “una mujer sorprendida en adulterio” () al Salvador para ver si la juzgaría según la ley de Moisés (véase el ). Ya conocen el resto de la historia, de cómo los hizo bajar de su orgullo por su juicio injusto y de cómo fueron “acusados por su conciencia” y salieron “uno a uno” (; cursiva agregada). Savior speaking to woman taken in adultery El hombre y la mujer naturales que hay en cada uno de nosotros tiende a condenar a los demás y a juzgar injustamente, o con superioridad moral. Eso incluso le pasó a Santiago y a Juan, dos de los apóstoles del Salvador. Se enfurecieron cuando la gente de un pueblo samaritano trató al Salvador de manera irrespetuosa (véase ):

  • “Y al ver esto, le dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?
  • “Entonces, volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois,
  • “porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas” ().
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Los “” actuales (), nuestros obispos y presidentes de rama, deben evitar cualquier impulso similar a condenar, como lo hicieron Santiago y Juan en esa ocasión. Un juez justo respondería a las confesiones con compasión y comprensión. Un joven que peca, por ejemplo, debe salir de la oficina del obispo sintiendo el amor del Salvador por medio del obispo y rodeado del gozo y del poder curativo de la Expiación, nunca humillado ni despreciado.

  1. En caso contrario, el obispo, sin darse cuenta, podría alejar a la oveja perdida más hacia el desierto (véase ).
  2. No obstante, la compasión no anula la necesidad de la disciplina.
  3. La palabra disciplina se deriva del término en latín discere, “aprender”, o discipulus, “el que aprende”, haciendo del discípulo un alumno y un seguidor.

Disciplinar a la manera del Señor es enseñar con amor y paciencia. En las Escrituras, el Señor utiliza con frecuencia la palabra castigar al hablar de la disciplina (véase, por ejemplo, ; ). La palabra castigar proviene del latín castus, que significa “casto o puro”, y castigar significa “purificar”.

  • En el mundo, un juez terrenal es quien condena a un hombre y lo encierra en la cárcel.
  • Como contraste a ello, el Libro de Mormón nos enseña que cuando pecamos a sabiendas, nos convertimos en nuestros “propios jueces” () y nos relegamos a la prisión espiritual.
  • Irónicamente, el juez común en este caso posee las llaves que abren las puertas de la prisión; “porque con la disciplina preparo un medio para librarlos de la tentación en todas las cosas” (; cursiva agregada).

Los procesos judiciales de un juez justo son misericordiosos, amorosos y redentores, no condenatorios. Al joven José Smith se le sancionó con un período de prueba de cuatro años antes de obtener las planchas de oro, “porque no has guardado los mandamientos del Señor”.

Más tarde, cuando perdió las 116 páginas del manuscrito, se le disciplinó de nuevo. A pesar de que José estaba arrepentido de verdad, el Señor aún le retiró sus privilegios por un corto tiempo, porque “a los que amo también disciplino para que les sean perdonados sus pecados” (). José dijo: “El ángel estaba contento cuando me devolvió el Urim y Tumim y me dijo que Dios estaba complacido por mi fidelidad y humildad, y que me amaba por mi arrepentimiento y mi diligencia en la oración”.

Debido a que el Señor quería enseñarle a José una lección que le cambiara el corazón, requirió de él un doloroso sacrificio, siendo este una parte esencial de la disciplina. “En la antigüedad, el término sacrificio significaba santificar algo o a alguien”, lo cual lo une, de manera interdependiente, a la definición de la palabra castigar : “purificar”.

  1. Del mismo modo, en el antiguo Israel, se recibía el perdón a través de una ofrenda por el pecado o transgresión, o sacrificio.
  2. El sacrificio no solo ” a ese gran y postrer sacrificio” () sino que también servía para generar un sentido más profundo de gratitud por la expiación del Salvador.
  3. El no estar dispuestos a sacrificar, como una parte de nuestra penitencia, ridiculiza o degrada el gran sacrificio que hizo Cristo por ese mismo pecado y trivializa Su sufrimiento, lo cual es una despiadada señal de ingratitud.

Por otro lado, mediante la dulce ironía del sacrificio, en realidad obtenemos una porción de valía eterna: Su misericordia y perdón, y finalmente, “todo lo que Padre tiene” (). Como parte del proceso de arrepentimiento, el sacrificio también actúa como un bálsamo curativo para ayudar a reemplazar el “remordimiento de conciencia” () con “paz de conciencia” ().

Sin sacrificio, a una persona le puede parecer difícil perdonarse a sí misma, por causa de haber ocultado algo por largo tiempo de manera consciente. Aunque pocos seremos llamados a ser jueces comunes, los principios de un juicio justo se aplican a todos nosotros, en especial a los padres que a diario tienen la oportunidad de utilizar esos principios con sus hijos.

El enseñar con eficacia a un niño es la esencia misma de ser buenos padres, y el disciplinar con ternura es la esencia misma de ser un juez justo. El presidente Joseph F. Smith enseñó: “Si son rebeldes y difíciles de gobernar, sean pacientes con ellos hasta que puedan conquistarlos por medio del amor y moldear su carácter como lo deseen”.

  1. Es interesante que en la enseñanza de cómo disciplinar, los profetas siempre parecen recurrir a los atributos de Cristo. En Doctrina y Convenios se nos da este conocido consejo sobre la disciplina:
  2. “Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero;
  3. “por bondad y por conocimiento puro, lo cual engrandecerá en gran manera el alma sin hipocresía y sin malicia;
  4. “reprendiendo en el momento oportuno con severidad, cuando lo induzca el Espíritu Santo; y entonces demostrando mayor amor” ().

Este pasaje nos enseña a reprender “cuando lo induzca el Espíritu Santo”, no cuando nos impulse la ira. El Espíritu Santo y la ira son incompatibles, porque “aquel que tiene el espíritu de contención no es mío, sino es del diablo, que es el padre de la contención, y él irrita los corazones de los hombres, para que contiendan con ira” ().

George Albert Smith enseñó que ” palabras poco amables por lo general no se dicen bajo la inspiración del Señor. El Espíritu del Señor es un espíritu de amabilidad, de paciencia, de caridad, de amor, de tolerancia y de longanimidad “pero si tenemos el espíritu dispuesto a encontrar faltas en una manera destructiva, eso nunca es resultado de la compañía del Espíritu de nuestro Padre Celestial, y siempre es dañino “La amabilidad es el poder que Dios nos ha dado para abrir los corazones duros, para conquistar las almas obstinadas”.

Cuando el Salvador visitó a los nefitas, hizo algo extraordinario con los niños: Savior with Nephite children “Y sucedió que enseñó y ministró a los niños de la multitud y soltó la lengua de ellos, y declararon cosas grandes y maravillosas a sus padres ” y la multitud oyó y vio a estos niños; sí, aun los más pequeñitos abrieron su boca y hablaron cosas maravillosas” ().

Tal vez más que abrir la boca de los más pequeñitos, el Señor estaba abriendo los ojos y los oídos de sus padres asombrados. A esos padres se les había concedido el extraordinario don de una visión de la eternidad y de contemplar la verdadera identidad y estatura premortal de sus hijos. ¿No cambiaría eso para siempre la forma en que los padres vieran y trataran a sus hijos? Me gusta esta variación de una cita atribuida a Goethe: “La forma en que ves es la forma en que lo tratas, y la forma en que lo trates es a ser”.

El recordar la verdadera identidad de un niño es un don de previsión que inspira divinamente la visión de un juez justo. El presidente Thomas S. Monson nos ha enseñado: “Nunca permitan que el problema que se tenga que resolver llegue a ser más importante que la persona a la que se tenga que amar”.

  1. Qué vital es ese principio para convertirnos en jueces justos, especialmente con nuestros propios hijos.
  2. Hay solo una manera de juzgar con justo juicio, como Jesucristo lo hace, y es ser como Él es.
  3. Por lo tanto, “¿qué clase de hombres habéis de ser? En verdad os digo, aun como yo soy” ().
  4. En el nombre de Jesucristo.

Amén. Notas

  1. Véase “disciple”, etymonline.com.
  2. Véase Merriam-Webster’s Collegiate Dictionary, edición Nº 11, 2003, “chasten “.
  3. Karen Lynn Davidson y otros, eds., Histories, Volume 1: Joseph Smith Histories, 1832–1844, tomo 1 de la serie de historias de Los documentos de José Smith, 2012, pág.83.
  4. Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág.75; cursiva agregada.
  5. Guía para el Estudio de las Escrituras, ; scriptures.lds.org.
  6. Véase Bible Dictionary, “”.
  7. El sacrificio que ofrecemos en el altar de la mesa de la Santa Cena cada semana es un corazón quebrantado y un espíritu contrito (véase ; ; ). Un corazón quebrantado es un corazón arrepentido; un espíritu contrito es un espíritu obediente (véase de D. Todd Christofferson,, Liahona, mayo de 2004, pág.12).
  8. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph F. Smith, 1998, págs.320–321.
  9. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: George Albert Smith, 2011, págs.236–239, cursiva agregada.
  10. Atribuido a Johann Wolfgang von Goethe, brainyquote.com.
  11. Thomas S. Monson, “”, Liahona, noviembre de 2008, pág.86.
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: El Juez justo

¿Cómo se debe juzgar según la Biblia?

Juzgar es un uso importante de nuestro albedrío y requiere gran cuidado, en particular al formarnos opiniones acerca de otras personas. Todos nuestros juicios deben ser guiados por las normas de rectitud. Recordemos que sólo Dios, que conoce el corazón de todos, puede realizar juicios definitivos de las personas.

¿Quién es el último juez que aparece en la Biblia?

Samuel era hijo de Elcana y Ana, pertenecientes a la tribu de Efraín, Ana estaba triste porque no tenía hijos. Pedía con frecuencia a Dios que colmara su deseo de ser madre. Un día visitando el tabernáculo prometió a Dios que sí le concedía un hijo le pondría a su servicio.

Dios contestó la oración de Ana y poco tiempo después dio a luz a Samuel. Cuando el niño era todavía muy pequeño cumplió su promesa y lo llevó al tabernáculo dejándolo al servicio del sumo sacerdote Helí, Los padres de Samuel le visitaban todos los años y le llevaban un manto que su madre tejía para él.

Los hijos de Helí eran hombres perversos, no se cuidaban del Señor, ni de los deberes de los sacerdotes para con el pueblo. Helí se iba haciendo mayor y Samuel crecía y se hacía grato a Dios y a los hombres. Una noche, cuando estaba dormido en el tabernáculo, oyó una voz que le llamaba: “¡Samuel!”.

Contestó: “Aquí estoy”. Se levantó, fue al aposento de Helí y le dijo: “Aquí estoy, me has llamado”. Helí le contestó: “No te he llamado, hijo mío, vuelve y acuéstate”. Oyó de nuevo que le llamaban: “¡Samuel!”. Contestó: “Aquí estoy”. De nuevo se levantó y yendo donde estaba Helí le dijo: “Aquí estoy, me has llamado”.

Helí le contestó: “No te he llamado, hijo mío, vuelve y acuéstate”. Por tercera vez Samuel oyó la voz y fue al aposento de Helí y de nuevo le dijo: “Aquí estoy, me has llamado”. Helí comprendió que era Dios quien le llamaba y le dijo: “Acuéstate y si te llaman otra vez, responde: “Habla Señor, que tu siervo escucha”.

  1. Cuando Samuel oyó de nuevo la voz respondió lo que le había mandado responder Helí.
  2. Dios le dijo que iba a castigar a Helí y a sus hijos.
  3. Tiempo después los hijos de Helí mueren luchando contra los filisteos.
  4. Cuando Helí recibió la noticia se cayó, se rompió el cuello y murió.
  5. Samuel actuó como último juez de Israel durante toda su vida y fue el primer profeta.

Se quitaron todos los dioses extranjeros, el pueblo se convirtió y adoraba sólo a Dios. Cuando fue mayor, el pueblo le pidió que nombrara un rey que los gobernara como a las demás naciones y que estuviese al frente de los soldados para luchar contra los enemigos.

¿Qué dice san Juan 15?

Juan 15:18–27 – Jesús advierte a Sus discípulos sobre la persecución que sufrirán por testificar de Él Explique que después que el Salvador enseñó a Sus discípulos sobre permanecer en Él y mostrar amor el uno por al otro, les enseñó lo que les sucedería por el testimonio especial que ellos tenían de Él y la responsabilidad de darlo a conocer.

¿Qué enseñó Jesús sobre cómo el mundo trataría a Sus discípulos?

Podría señalar a los alumnos que debido a que “el mundo aborrece” a los discípulos del Salvador, es probable que los alumnos se encuentren con medios de comunicación y sitios de internet antimormones y llenos de odio. Algunos de los alumnos experimentarán exclusión, burlas e intimidación a través de conductas agresivas, incluso el ciberacoso.

  1. Si fuese pertinente, podría enseñar a los alumnos cómo y dónde hallar respuesta a acusaciones agresivas contra la Iglesia.
  2. Además de procurar ayuda de personas adultas de confianza, los alumnos pueden hallar material de consulta en internet en mormonnewsroom.org, lds.org/topics y seektruth.lds.org,

Para resumir Juan 15:21–25, explique que Jesucristo afirmó que quienes lo aborrecen a Él también aborrecen al Padre, y que tendrán que rendir cuentas por sus decisiones. Explique además que, a pesar del odio y de la persecución de los demás hacia los discípulos del Salvador, Jesucristo proporcionó formas de que el mundo recibiera testimonio de Él.

¿Quién dijo el Salvador que daría testimonio de Su divinidad? (El Espíritu Santo y los discípulos del Salvador).

Invite a los alumnos a meditar en los principios y las verdades de esta lección. Ínstelos a repasar lo que se hayan sentido inspirados a hacer y a seguir los susurros que hayan recibido del Espíritu Santo. Comentarios e información de contexto Juan 15:4–5,

Si permanecemos en el Salvador, produciremos obras rectas El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó lo que significa permanecer en el Salvador: “‘Permaneced en mí’ es un concepto comprensible y hermoso en la elegante versión del rey Santiago de la Biblia en inglés, pero el vocablo inglés que corresponde a “permanecer” ya no es una palabra que se emplee mucho.

Personalmente, adquirí una apreciación aun más profunda de esta admonición del Señor al leer la traducción de ese pasaje en otro idioma. En español, dice ‘permaneced en mí’, Al igual que el verbo inglés ‘abide’, el verbo ‘permanecer’ equivale a quedarse en un determinado lugar o mantener una determinada posición y hasta un como yo comprende que en este contexto significa ‘quedarse, pero quedarse para siempre’,

  1. Tal es el llamado del mensaje del Evangelio para mundo.
  2. Vengan, pero vengan para quedarse; vengan con convicción y perseverancia; vengan y quédense permanentemente, por el bien de ustedes mismos y por el bien de todas las generaciones que les seguirán “Cristo es todo para nosotros, y debemos ‘permanecer’ en Él permanentemente, de continuo, firmemente, para siempre.

Para que el fruto del Evangelio florezca y bendiga nuestra vida, debemos ceñirnos con firmeza a Él, el Salvador de todos nosotros, así como a Su Iglesia, que lleva Su santo nombre. Él es la vid que es nuestra fuente verdadera de fortaleza y la única fuente de vida eterna” ( “Permaneced en mí”, Liahona, mayo de 2004, pág.32).

El élder James M. Paramore, de los Setenta, enseñó en cuanto al modo en que Dios transfiere Su amor y poder a quienes guardan los mandamientos: “Cuando humildemente buscamos a nuestro Padre Celestial por medio de la oración, del estudio y de la obediencia a Sus mandamientos, Él nos transfiere Su amor y muchos de Sus poderes.

Miles de personas testifican que Sus palabras ‘Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor’ ( Juan 15:10 ) son verdaderas. Entonces, como el Salvador dijo, empezamos a unirnos como ramas a ‘la vid verdadera’ y recibimos la misma fortaleza y el mismo poder, y podemos esperar producir el mismo fruto.

(Véase Juan 15:1–6 )”. (Véase “Que os améis unos a otros”, Liahona, agosto de 1981, pág.91). Juan 15:8–14, “Éste lleva mucho fruto” El presidente John Taylor enseñó que debemos ser humildes, fieles, diligentes y obedientes para ser ramas fructíferas: “Ustedes, los santos, dirán: ‘Creo entender mi deber y lo desempeño muy bien’.

Tal vez sea así. Allí está la ramita: es verde, crece y es el ejemplo perfecto de la vida, tiene su parte y ocupa su lugar en el árbol, y está conectada a las ramas, al tronco y a las raíces. ¿Podría el árbol vivir sin ella? Desde luego que sí. No hace falta que se jacte ni que se enaltezca, y diga: ‘Cuán verde soy y cómo crezco, y en qué ventajosa posición me encuentro; cuán bien me va, estoy en mi lugar y hago bien las cosas’.

  1. Pero, ¿podrías prosperar sin la raíz? No.
  2. Tienes tu parte y posición correspondientes en el árbol.
  3. De ese mismo modo es este pueblo.
  4. Cuando hacen su parte; cuando magnifican sus llamamientos, viven su religión y andan en obediencia al Espíritu del Señor, se les da una parte de Su Espíritu para que se beneficien.

Y mientras son humildes, fieles, diligentes y observan las leyes y mandamientos de Dios permanecen en la posición correcta en el árbol; florecen, los retoños, pimpollos, hojas y todo en ellos están bien, y conforman una parte integral del árbol” ( Deseret News,16 de diciembre de 1857, pág.323).

Juan 15:13, “Nadie tiene mayor amor que éste” El presidente Gordon B. Hinckley expresó sus sentimientos sobre Juan 15:13 : ” Jesús es mi amigo, Ninguna otra persona me ha dado tanto como Él. ‘Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos” ( Juan 15:13 ). Él dio Su vida por mí. Él abrió el camino a la vida eterna.

Solo un Dios pudo hacer eso. Espero ser digno de ser llamado amigo de Él” ( “Mi testimonio”, Liahona, mayo de 2000, pág.85).

¿Qué quiere decir Romanos 8 14?

Devoción diaria: Hijos de Dios Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios, pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!».

Todos somos criaturas de Dios por nacimiento natural, pero Pablo se toma cuidado de utilizar una palabra diferente en Romanos. Aquí la palabra es “hijos de Dios”. Estamos en la familia de Dios, y éste es un término muy distintivo. Esto es algo que Dios tiene planeado para que nosotros volvamos a ello cuando estamos en apuros.

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Si tienes dificultades manejando tu comportamiento ―sea o no que estés haciendo lo que quieres hacer, o haciendo lo que no quieres hacer― la forma de manejarlo es recordarte a ti mismo de lo que Dios te ha hecho para ser. En otras palabras, en la lucha que tienes con el pecado en ti, no eres un esclavo, luchando impotente contra un amo cruel y poderoso; eres un hijo, un hijo del Dios vivo, con poder para derrotar la maldad.

  1. Aunque seas temporalmente derrotado, nunca estás finalmente derrotado.
  2. No puede ser, porque eres un hijo de Dios.
  3. Es por eso que Pablo dice en Romanos 6:14: “El pecado no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la Ley, sino bajo la gracia”.
  4. En esta relación misericordiosa, somos hechos hijos del Dios vivo.

Sin importar lo que nos ocurra, eso es lo que somos. Nada puede cambiar eso. También es importante que veamos cómo nos convertimos en hijos de Dios. Pablo dice que el Espíritu de Dios te encontró y te adoptó a la familia de Dios. Algunos de vosotros quizás estéis diciendo: “¿Qué es lo que quieres decir cuando dices que somos adoptados a la familia de Dios? He sido enseñado que fui nacido a la familia de Dios”.

  • La verdad es que ambas de estas declaraciones son ciertas.
  • Eres tanto adoptado como nacido a la familia de Dios.
  • Dios utiliza ambos términos porque quiere resaltar dos aspectos diferentes de nuestro pertenecer a la familia de Dios.
  • Se dice que eres adoptado porque Dios quiere que te acuerdes siempre de que no eres naturalmente parte de la familia de Dios.

Somos hijos de Adán por nacimiento natural. Pertenecemos a la familia humana y heredamos la naturaleza de Adán: todos sus defectos, todos sus problemas, toda la maldad que se vino a su vida por su desobediencia. Así que por naturaleza no somos parte de la familia de Dios.

  • Esto es justamente cómo los que hoy en día son nacidos en una familia, pero fueron sacados de esa familia y adoptados por otra familia.
  • De ahí en adelante se convirtieron en parte de la familia que los adoptó.
  • Esto es lo que nos ocurrió a nosotros.
  • Dios nos ha tomado de nuestro estado natural en Adán y nos ha hecho hijos de Dios.

Nos recuerda que estamos en Su familia por adopción, para que nunca lo demos por hecho o nos olvidemos de que, si fuéramos dejados en nuestro estado natural, no tendríamos parte en la familia de Dios. Es sólo por la gracia de Dios que podemos estar en Su familia.

Pero también es cierto que somos nacidos a la familia de Dios. Una vez que hemos sido adoptados, también es verdad que, porque Dios es Dios, no sólo nos hace legalmente Sus hijos, sino que nos hace tomar parte de Su divina naturaleza, y somos nacidos a Su familia. Pedro lo explica de esta forma: “para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4).

Así que somos tan parte de la familia de Dios como si hubiéramos sido originalmente nacidos a ella, por la gracia de Dios. No hay nada más maravilloso que recordarte a ti mismo cada día de este gran hecho: Si eres cristiano, eres hijo del Dios vivo, adoptado y nacido a Su familia.

¿Qué quiere decir Romanos 8 11?

Romanos 8 – Pablo describe las bendiciones de renacer espiritualmente Para comenzar la lección, plantee las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es una herencia?
  • Si pudieras heredar las posesiones de cualquier persona, ¿las de quién elegirías? ¿Por qué?
  • ¿Quién hereda normalmente las posesiones de una persona?

Pida a los alumnos que consideren las bendiciones que alguien podría recibir como heredero de todo lo que nuestro Padre Celestial posee. Invítelos a que, a medida que estudian Romanos 8:1–18, busquen lo que debemos hacer para heredar todo lo que nuestro Padre Celestial tiene.

  • ¿Qué significa ser de “ánimo carnal”? ( versículo 6 ). (Estar centrado en la satisfacción de las pasiones y los deseos del cuerpo físico).
  • ¿Qué significa ser de “ánimo espiritual”? ( versículo 6 ).

Explique que ” morir las obras de la carne” ( versículo 13 ) significa eliminar o subyugar las debilidades, tentaciones y pecados relacionados con nuestro cuerpo mortal (véase Mosíah 3:19 ).

¿Qué principio podemos aprender del versículo 13 acerca de lo que puede ayudarnos a vencer la tendencia que tiene el hombre natural de pecar? (Ayude a los alumnos a reconocer el siguiente principio: Si seguimos la influencia del Espíritu, podemos vencer la tendencia que tiene el hombre natural de pecar. Anote ese principio en la pizarra).

Invite a un alumno a leer Romanos 8:14–16 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para ver cómo se refiere Pablo a quienes siguen el Espíritu.

¿Cómo se refiere Pablo a quienes siguen el Espíritu? (Explique que la palabra hijos en este contexto significa tanto hijos como hijas ).

Señale la expresión “espíritu de adopción” ( versículo 15 ). Explique que “nuestro espíritu” ( versículo 16 ), significa que nuestro cuerpo en espíritu, fue creado por nuestro Padre Celestial, lo que hace que cada persona sea literalmente un hijo de Él en espíritu.

  • Sin embargo, al hacer convenios con Dios por medio de ordenanzas y al mantener luego esos convenios las personas renacen espiritualmente, o son adoptados, como Sus hijos e hijas en el convenio del Evangelio.
  • La compañía del Espíritu Santo indica que tales personas no solo son hijos de Dios procreados en espíritu debido a la creación, sino que son también Sus hijos del convenio.

Invite a un alumno a leer Romanos 8:17–18 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y se fijen en qué pueden llegar a ser los hijos del convenio de Dios.

  • ¿Qué pueden llegar a ser los hijos del convenio de Dios? (Escriba el siguiente principio en la pizarra, dejando un espacio en lugar de escribir la palabra fieles : Si somos fieles hijos del convenio de Dios, podemos convertirnos en coherederos con Jesucristo de todo lo que nuestro Padre Celestial tiene ).
  • ¿Qué es un coheredero? (Alguien que hereda juntamente con otras personas).
  • De acuerdo con el versículo 17, ¿qué deben hacer los hijos del convenio de Dios para llegar a ser coherederos con Cristo?

Explique que ” juntamente con ” ( versículo 17 ) no significa que padecemos lo que sufrió el Salvador como parte de Su sacrificio expiatorio. Más bien, al igual que el Salvador, debemos abstenernos de toda impiedad, guardar los mandamientos y soportar fielmente la oposición (véase Mateo 16:24 ; Traducción de José Smith, Mateo 16:26 ).

  • ¿Cuáles son algunas de las cosas que se requiere que hagamos para que se nos considere fieles hijos del convenio de Dios?
  • ¿Cuáles son algunos ejemplos de la oposición que podríamos experimentar al esforzarnos por vivir como fieles hijos del convenio de Dios?
  • ¿Qué bendiciones podemos heredar de nuestro Padre Celestial si nos esforzamos por vivir como Sus fieles hijos del convenio? (Una respuesta posible es que podemos llegar a ser como nuestro Padre Celestial ).

Pida a los alumnos que reflexionen sobre las listas que están en la pizarra.

Después de leer las enseñanzas de Pablo en el versículo 18, ¿cómo piensan que se comparan los requisitos para ser coherederos con Cristo con las bendiciones? ¿Por qué?

Explique que en Romanos 8:19–30 leemos que Pablo enseñó que el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad al hacernos saber lo que hemos de pedir en oración. También leemos que Jesucristo fue llamado en la existencia preterrenal a ser el Salvador de los hijos de Dios (véase la Traducción de José Smith, Romanos 8:29–30 ).

Nota: En Romanos 8:29–30, la palabra predestinar significa preordenar o llamar. En Efesios 1, los alumnos estudiarán algunas de las enseñanzas de Pablo sobre la preordenación. Invite a varios alumnos a turnarse para leer Romanos 8:28, 31–39 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que se fije en las verdades que Pablo enseñó con respecto al amor de Dios en relación con la oposición, los desafíos y las tribulaciones de la vida terrenal.

Indique que la Traducción de José Smith de Romanos 8:31 reemplaza la expresión “contra” por “prevalecerá contra” (véase la nota a al pie de página del versículo 31 ).

  • ¿Qué verdades aprendemos de esos versículos? (Los alumnos pueden mencionar una variedad de verdades, entre ellas la siguiente: Si amamos a Dios, todas las cosas obrarán juntamente para nuestro bien. Por medio de Jesucristo podemos sobrellevar todos los desafíos y las tribulaciones de la vida terrenal. Nada puede separarnos del amor de Dios, que se manifiesta en la expiación de Jesucristo ).
  • ¿De qué manera pueden Jesucristo y Sus enseñanzas ayudarnos a sobrellevar los desafíos y las tribulaciones de la vida terrenal?
  • Al tener en cuenta los desafíos y las tribulaciones de la vida terrenal que han experimentado, ¿qué declaraciones de esos versículos se destacan para ustedes? ¿Por qué?
  • ¿De qué forma han experimentado el amor de Dios en medio de los desafíos y las tribulaciones?

Invite a los alumnos a escribir en sus cuaderno de apuntes o en su diario de estudio de las Escrituras lo que se sientan inspirados a hacer a fin de que, por medio de Jesucristo, puedan sobrellevar los desafíos y las tribulaciones. Inste a los alumnos a poner en práctica lo que escribieron.

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