Taller de cine y animación

Consejos | Recomendaciones | Revisión

QuiN Es Dios Para Nosotros?

QuiN Es Dios Para Nosotros
¿Quién es Dios? Aquí es donde comienza la historia. Leemos en el Génesis, el primer libro de la Biblia, que Dios creó todo: la luz, la tierra, el agua, el aire, las plantas, los animales y los seres humanos. Dios creó el mundo entero de la nada, y todo lo que creó, Dios lo llamó “bueno”.

¿Qué es Dios para todos nosotros?

Concepciones del ser supremo – A menudo Dios es imaginado como una fuerza de la naturaleza o como un ente consciente que se puede manifestar en un aspecto natural. Tanto la luz como la penumbra son símbolos recurrentes para representar a Dios. La definición más común de Dios es la de un ser supremo, omnipotente, omnipresente y omnisciente; ​ creador, juez, protector y, en algunas religiones, y salvador del universo y de la humanidad.

¿Qué es Dios para mí?

Dios el Padre es el Ser Supremo en quien creemos y a quien adoramos. Él es el supremo Creador, Soberano y Preservador de todas las cosas. Él es perfecto y tiene todo poder y conocimiento. Tiene ‘un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre’ (D.

¿Quién es el Señor Jesús para ti?

Clásicos del Evangelio El élder David B. Haight fue ordenado apóstol el 8 de enero de 1976, y sirvió en ese quórum hasta su fallecimiento en 2004. Como Ayudante del Consejo de los Doce, pronunció este discurso en la conferencia general el 6 de abril de 1974. Para el texto completo en inglés, véase la revista Ensign de mayo de 1974 en LDS.org, Imagen Élder David B. Haight El Jesús que conozco y en el que creo es Jesucristo, el Hijo de Dios. Se me ha revelado este testimonio mediante la bendición y la influencia del Espíritu Santo. Sé que Él es el Creador del mundo y de todo lo que hay en él; que Él es nuestro Salvador, que nos ama a cada uno y murió en la cruz por nosotros; es quien nos enseña la compasión y el perdón, el amigo de todos, el que sana a los enfermos, el que da paz a todos los que escuchen y crean. Imagen Jesús reparte la Santa Cena a Sus discípulos en la Última Cena El hombre moderno no debe desviarse de las verdades de la antigüedad ni de las de los últimos días: verdades y experiencias espirituales que ocurrieron cuando los profetas caminaron con Jesús y hablaron con Él.

En memoria de Mí, por Walter Rane. Marcos, al registrar los acontecimientos ocurridos en la mañana de la Resurrección, declara que María Magdalena y María, la madre de Santiago, recibieron instrucciones de los que encontraron al entrar en el sepulcro: “Id, decid a sus discípulos, y a Pedro” ( Marcos 16:7 ).

Se les indicó específicamente que le informaran a Pedro. Éste y Juan se apresuraron a ir al sepulcro; Pedro entró, vio los lienzos cuidadosamente doblados y el sudario que había estado sobre Su cabeza. Pedro era ahora un testigo ocular de ese grandioso acontecimiento.

  1. En el día de Pentecostés, Pedro predicó sobre el glorioso Evangelio y testificó de Jesús de Nazaret.
  2. Las personas se compungieron de corazón y preguntaron: “Varones hermanos, ¿qué haremos?” ( Hechos 2:37 ).
  3. Pedro, con esa recién adquirida profundidad de convicción, respondió: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo” ( Hechos 2:38 ).

Tres mil personas creyeron y fueron bautizadas; sintieron el espíritu y el poder del apóstol mayor de nuestro Señor. ¿Podemos dudar de lo que Jesús significó para Pedro? Siempre me siento fortalecido por el fervor y la magnitud de la convicción de Juan.

  • Nunca tuvo ninguna duda; él testificó: “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios Todas las cosas por medio de él fueron hechas En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
  • Y la luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron” ( Juan 1:1, 3–5 ).

Quizás esté más allá de nuestra capacidad comprender lo que Jesús significó para Nefi cuando el Cristo resucitado se apareció en el continente occidental y dijo: “He aquí, yo soy Jesucristo, de quien los profetas testificaron que vendría al mundo” Entonces Nefi escribe: “los de la multitud se adelantaron y metieron las manos en su costado, y palparon las marcas de los clavos en sus manos y en sus pies” ( 3 Nefi 11:10, 15 ).

Habían estado en Su presencia y podían testificar. ¿Qué significó Jesús para el joven José Smith? La aparición de Dios el Padre y de Jesucristo al joven profeta en tiempos modernos está descrita en sus propias palabras: “vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción.

Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo! ” ( José Smith—Historia 1:16–17 ). El conocimiento y las experiencias espirituales no deben y no tienen por qué desaparecer de la mente del hombre moderno, pues los testimonios de los profetas antiguos y modernos se han registrado para el beneficio del hombre, y los creyentes de la actualidad testifican de esas verdades.

  1. El hombre moderno debe reemplazar la incertidumbre y la duda con un deseo de saber más acerca de Jesús.
  2. Tenemos la responsabilidad y la gloriosa oportunidad de dar testimonio constante de Jesús el Cristo.
  3. Debemos testificar al mundo de Su divinidad, de la realidad de Su nacimiento en la carne tanto de origen divino como mortal.

Fue seleccionado para llevar a cabo la misión esencial de la Restauración y la Redención; y así lo hizo: fue crucificado y se levantó de la tumba, lo cual permitió que todo ser humano resucite por medio de esta maravillosa expiación de Jesús, tanto los santos como los pecadores.

Todos pueden caminar en el sendero del progreso eterno. Todo aquel que lo acepte a Él y se arrepienta recibe el perdón de sus pecados anteriores y la oportunidad de lograr la exaltación. “Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” ( Juan 14:6 ). ¿Podría la mente humana concebir un concepto más noble para el destino del hombre? Jesucristo es la figura central.

Respondiendo a la pregunta: “¿Qué significa Jesús para el hombre moderno?”, testifico que Él significa todo.

¿Qué es Dios para mi familia?

La familia preterrenal de Dios – La familia es ordenada por Dios. Es la unidad más importante de esta vida y de la eternidad. Aun antes de nacer en la tierra éramos parte de una familia. Cada uno de nosotros “es un amado hijo o hija procreado como espíritu por padres celestiales” con “una naturaleza y un destino divinos” (“La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, octubre de 1998, pág.25).

¿Por qué necesito a Dios en mi vida?

Jesús es importante para nosotros porque mediante Su expiación, Sus enseñanzas, Su esperanza, Su paz y Su ejemplo, Él nos ayuda a cambiar nuestra vida, a afrontar las pruebas y a seguir adelante con fe en nuestro camino de regreso a Él y a Su Padre.

¿Qué significa para mí Él vivir es Cristo?

Por el élder Richard J. Maynes De la Presidencia de los Setenta Imagen Former Official portrait of Elder Richard J. Maynes. Replaced March 2017. Nuestra vida debe estar centrada en Cristo con exactitud si queremos hallar verdadero gozo y paz en esta vida. El mundo en que vivimos presiona a las personas buenas de todas partes para que rebajen e incluso abandonen las normas de una vida recta.

  1. Sin embargo, a pesar de las maldades y tentaciones que nos rodean a diario, hallamos y hallaremos gozo verdadero al vivir una vida centrada en Cristo.
  2. El centrar nuestra vida en Jesucristo y Su evangelio nos brindará estabilidad y felicidad, como ilustra el ejemplo siguiente.
  3. Al élder Taiichi Aoba, de los Setenta, quien reside en el pueblito montañés de Shikoku, en Japón, se le pidió que enseñara una clase en una conferencia para la juventud.

“Permaneced en lugares santos” fue el tema seleccionado para la conferencia. Tras considerar el tema y qué enseñar, el élder Aoba decidió usar su vocación como herramienta de enseñanza. Él es alfarero. Imagen El élder Aoba con los jóvenes creando una pieza de alfarería El élder Aoba cuenta que su clase de jóvenes cobró vida cuando lo vieron transformar casi de manera mágica la pieza de barro que tenía en las manos y convertirla en platos, tazones y tazas.

  1. Después de su demostración, preguntó si alguien quería intentarlo y todos levantaron la mano.
  2. El élder Aoba invitó a varios jóvenes a acercarse y probar su nuevo interés.
  3. Asumieron que, después de verlo a él, sería algo sencillo.
  4. Sin embargo, ninguno logró hacer siquiera un tazón sencillo.
  5. Todos dijeron: “¡No puedo hacerlo!”, “¿Por qué cuesta tanto?”, “Es muy difícil”.

Hacían estos comentarios mientras el barro volaba por el cuarto. Preguntó a los jóvenes por qué les estaba costando tanto la alfarería y ellos dieron varias respuestas: “No tengo experiencia”, “Nunca me han enseñado” o “No tengo talento”. Según el resultado, todo lo que dijeron era verdad; sin embargo, el motivo más importante de su fracaso era que no habían centrado el barro en la rueda. Imagen El élder Aoba creando una pieza de alfarería Esta vez, el élder Aoba colocó el barro en el centro exacto de la rueda y entonces empezó a girarla, haciendo un agujero en medio del barro. Varios jóvenes volvieron a intentarlo y esta vez todos comenzaron a aplaudir cuando dijeron: “¡Vaya! Ya no se mueve”, “Puedo hacerlo” o “¡Lo logré!”.

  1. Claro que las formas no eran perfectas, pero el resultado fue totalmente diferente al del primer intento.
  2. El motivo del éxito fue que el barro estuvo perfectamente centrado en la rueda.
  3. El mundo en que vivimos es similar a la rueda giratoria del alfarero y la velocidad de ella va en aumento.
  4. Al igual que el barro en la rueda del alfarero, también nosotros debemos estar centrados.

Nuestro núcleo —el centro de nuestra vida— debe ser Jesucristo y Su evangelio. Vivir una vida centrada en Cristo significa que aprendemos acerca de Jesucristo y Su evangelio, y entonces seguimos Su ejemplo y guardamos Sus mandamientos con exactitud. El antiguo profeta Isaías declaró: “Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros somos el barro, y tú nuestro alfarero; así que obra de tus manos somos todos nosotros” 1,

Si nuestra vida está centrada en Jesucristo, Él puede moldearnos con éxito en quienes necesitamos ser a fin de regresar a Él y a la presencia del Padre en el reino celestial. El gozo que experimentemos en esta vida será directamente proporcional a lo bien que esta esté centrada en las enseñanzas, el ejemplo y el sacrificio expiatorio de Jesucristo.

Hermanos y hermanas, yo nací en una familia Santo de los Últimos Días multigeneracional, por lo que las bendiciones y el gozo de tener el evangelio de Jesucristo como la base de nuestra cultura familiar estaban entretejidas en nuestra vida cotidiana.

  • No fue hasta que serví de joven en una misión de tiempo completo que me di cuenta del impacto increíblemente positivo que tiene la plenitud del evangelio de Jesucristo en quienes nunca antes han experimentado sus bendiciones en la vida.
  • Este versículo de Mateo refleja el proceso por el que pasan las personas que se convierten al evangelio de Jesucristo: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y lleno de gozo por ello, va y vende todo lo que tiene y compra aquel campo” 2,
See also:  Quien Entrego A Su Hijo A Dios?

Permítanme compartir con ustedes un ejemplo del Libro de Mormón que ilustra lo que estuvo dispuesto a pagar un converso para recibir el gozo asociado con encontrar el tesoro que mencionó Jesús en la parábola del tesoro oculto en el campo. Recuerdan que en el libro de Alma, capítulo 20, Ammón y Lamoni estaban viajando a la ciudad de Middoni para encontrar a Aarón, el hermano de Ammón, y sacarlo de la prisión.

Durante el viaje se encontraron con el padre de Lamoni, quien era el rey lamanita de toda la tierra. El rey se enojó mucho porque su hijo Lamoni estaba viajando con Ammón, un misionero nefita, al que consideraba un enemigo. Creía que su hijo debía haber asistido a la gran fiesta que había organizado para sus hijos y su pueblo.

El rey lamanita estaba tan enfadado que mandó a su hijo Lamoni que matara a Ammón con la espada. Cuando Lamoni se negó, el rey desenvainó su propia espada para matar a su hijo por desobediente. Sin embargo, Ammón intercedió para salvar la vida de Lamoni y, finalmente, derrotó al rey y hasta pudo haberlo matado.

  1. Esto es lo que le dijo el rey a Ammón al hallarse en esa situación entre la vida y la muerte: “Si me perdonas la vida, te concederé cuanto me pidas, hasta la mitad del reino” 3,
  2. El rey estaba dispuesto a pagar el precio de la mitad de su reino para salvar su vida.
  3. Debió de quedarse atónito cuando Ammón le pidió solamente que liberara a su hermano Aarón y a los compañeros de este que estaban en la prisión y que Lamoni, su hijo, retuviera su reino.

Más adelante, y debido a ese encuentro, Aarón, el hermano de Ammón, fue liberado de la prisión de Middoni. Tras su liberación, fue inspirado a viajar a donde gobernaba el rey lamanita, ante el que se presentó y a quien tuvo el privilegio de enseñar los principios del evangelio de Jesucristo, incluso el gran plan de redención.

Las enseñanzas de Aarón inspiraron profundamente al rey. La respuesta del rey a las enseñanzas de Aarón se halla en el versículo 15 del capítulo 22 de Alma : “Y aconteció que después que Aarón le hubo explicado estas cosas, dijo el rey: ¿Qué haré para lograr esta vida eterna de que has hablado? Sí, ¿qué haré para nacer de Dios, desarraigando de mi pecho este espíritu inicuo, y recibir el Espíritu de Dios para que sea lleno de gozo, y no sea desechado en el postrer día? He aquí, dijo él, daré cuanto poseo; sí, abandonaré mi reino a fin de recibir este gran gozo”.

Sorprendentemente, en vez de ceder la mitad de su reino para salvar su vida, ahora el rey lamanita estaba dispuesto a dar todo su reino para tener el gozo que se recibe al entender, aceptar y vivir el evangelio de Jesucristo. Mi esposa, Nancy, también es conversa a la Iglesia y a lo largo de los años me ha hablado muchas veces del gozo que sintió en su vida desde que encontró, aceptó y vivió el evangelio de Jesucristo.

La siguiente es una reflexión de la hermana Maynes acerca de su experiencia: “Siendo una joven adulta de unos veinte años, me hallaba en un punto de la vida en el que sabía que debía cambiar algo para ser una persona más feliz. Sentía como si careciera de sentido y dirección, y no sabía a dónde ir para encontrarlos.

Siempre había sabido que el Padre Celestial existía y ocasionalmente en mi vida había dicho oraciones, sintiendo que Él escuchaba. “Al iniciar mi búsqueda, asistí a varias iglesias diferentes, pero siempre me volvían los mismos sentimientos y el desánimo.

  • Me siento muy bendecida porque mi oración en la que pedía dirección y sentido para mi vida tuvo respuesta y conocí la plenitud del evangelio de Jesucristo.
  • Por primera vez sentí que tenía un propósito y el plan de felicidad brindó un gozo real a mi vida”.
  • Otra experiencia del Libro de Mormón ilustra claramente cómo el vivir una vida centrada en Cristo nos llena de gran felicidad aun cuando estemos rodeados de adversidades increíbles.

Después de que el profeta Lehi y su familia partieran de Jerusalén en el año 600 a.C., vagaron unos ocho años por el desierto hasta que finalmente llegaron a una tierra a la que llamaron Abundancia, cerca de la costa. Nefi describe así su vida de tribulación en el desierto: “Habíamos sufrido numerosas aflicciones y mucha dificultad tantas que no podemos escribirlas todas” 4,

Mientras vivían en Abundancia, el Señor encargó a Nefi la responsabilidad de construir un barco que los llevaría a través del océano a la tierra prometida. Después de llegar a la tierra prometida, siguieron surgiendo grandes conflictos entre las personas que centraban su vida en Cristo y los incrédulos que seguían los ejemplos de Lamán y Lemuel.

Al final, el riesgo de violencia entre ambos grupos era tan grande que Nefi y los que seguían la enseñanza del Señor se separaron y huyeron al desierto para estar a salvo. En ese entonces, unos treinta años después de que Lehi y su familia salieran de Jerusalén, Nefi hace una declaración bien documentada y algo sorprendente, en especial después de registrar en las Escrituras las muchas tribulaciones y aflicciones que habían padecido por tan largo tiempo.

Estas son sus palabras: “Y aconteció que vivimos de una manera feliz” 5, A pesar de sus dificultades, pudieron vivir de una manera feliz porque estaban centrados en Jesucristo y en Su evangelio. Hermanos y hermanas, como el barro en la rueda del alfarero, nuestra vida debe estar centrada en Cristo con exactitud si queremos hallar verdadero gozo y paz en esta vida.

Los ejemplos del rey lamanita, de mi esposa, Nancy, y del pueblo nefita respaldan este principio verdadero. Comparto con ustedes mi testimonio de que también nosotros podemos hallar esa paz, esa felicidad, ese gozo verdadero si elegimos llevar una vida centrada en Cristo.

¿Cómo es tu relación con Dios?

Fortalezcamos nuestra relación con Dios Capítulo 16 Prefiero que Dios sea mi amigo antes que todas las demás influencias y poderes que no son de Dios. John Taylor sentía un profundo y especial amor por nuestro Padre Celestial. Se refería a Él como “nuestro Padre, nuestro amigo y benefactor”.

  1. Dijo: “En Su brazo confiamos; sabemos que Él guiará, dirigirá y regulará los asuntos de Su pueblo e influirá en éstos, por lo que dependemos de Él”.
  2. Al dar testimonio del amor y del interés de Dios por Sus hijos, el presidente Taylor dijo: “No hay persona sobre la tierra que haya puesto su confianza en Dios, sea cual haya sido la parte del mundo en que se encontrara, que no pueda afirmar que Él le ha librado.

Eso me ha ocurrido a mí manifiestamente. He comprobado, al encontrarme en tierras extranjeras y en países desconocidos, donde no he tenido a quién acudir sino al Todopoderoso, que Él ha estado conmigo y ha contestado mis oraciones”. Esa confianza en Dios fue evidente en 1839, cuando el élder Taylor partió con el élder Wilford Woodruff a servir en una misión en las Islas Británicas.

El élder Taylor cayó gravemente enfermo en el viaje desde Nauvoo a Nueva York, donde habían de embarcarse con destino a Inglaterra. El élder Woodruff prosiguió el viaje a Nueva York donde esperó al élder Taylor, que se quedó atrás por motivo de su enfermedad. Cuando el élder Taylor llegó a Nueva York, el élder Woodruff estaba deseoso de partir, por lo que de inmediato compró su propio pasaje para Inglaterra.

Aun cuando el élder Taylor no tenía dinero, dijo al élder Woodruff: “Y bien, hermano Woodruff, si le parece que es mejor que yo vaya, le acompañaré”. El élder Woodruff preguntó al élder Taylor cómo conseguiría el dinero para el viaje, a lo que el élder Taylor le respondió: “No habrá ninguna dificultad en ese respecto.

Vayan y consíganme pasaje en el barco, que yo proporcionaré los medios para pagarlo”. Tras oír la conversación que mantuvieron el élder Taylor y el élder Woodruff, el hermano Theodore Turley expresó sus deseos de acompañar a los apóstoles en su viaje y se ofreció para cocinar para ellos aunque él tampoco tenía dinero.

En respuesta a los deseos del hermano Turley de tomar parte en la obra, el élder Taylor indicó al élder Woodruff que también consiguiese pasaje para el hermano Turley. Poco después, el Señor proporcionó los medios para el viaje. El élder B.H. Roberts, de los Setenta, hizo constar por escrito: “Cuando el élder Taylor hacía esos preparativos, no tenía dinero alguno, pero el Espíritu le había susurrado que pronto contaría con los medios económicos indispensables y, ¡la voz apacible y delicada no le había fallado nunca! Él confiaba en ella y no lo hacía en vano.

Aun cuando no pidió dinero a nadie, recibió dinero de varias personas que voluntariamente le proporcionaron lo suficiente para pagar su propio viaje y también el del hermano Turley, pero nada más”. Nuestra religión no indica que Dios sea un Ser austero y riguroso al que no podamos acercarnos, sino que nos hace saber que Él es nuestro Padre y que nosotros somos Sus hijos, y que abriga en Su seno un amor paternal para con nosotros.

Y nosotros hemos experimentado algo de los sentimientos que existen entre padre e hijo, entre madre e hija, entre padres e hijos. ¿Qué siente Dios para con la familia humana? Que todos son Sus hijos. ¿Qué? ¿Que todos son Sus hijos? Sí, los de piel blanca, los de piel negra, los de piel cobriza, los judíos, los gentiles, los paganos, los cristianos y todos los tipos y grupos de personas.

  • Él se interesa en todos; lo ha hecho así desde el principio y continuará haciéndolo hasta el final.
  • Hará todo lo que esté en Su poder por el beneficio, la bendición y la exaltación de los miembros de la familia humana, tanto en el tiempo de esta vida como en la eternidad.
  • Todos somos hijos de Dios.
  • Él es nuestro Padre y tiene derecho a dirigirnos, no sólo a nosotros, sino que tiene todo el derecho de dirigir y regular los asuntos de todos los miembros de la familia humana que existen sobre la faz de la tierra por motivo de que todos son linaje Suyo.

El objetivo de Dios es beneficiar al género humano todo lo que pueda con Su poder. A veces hablamos de mover cielo y tierra; pues bien, Dios ha movido cielo y tierra para alcanzar ese objetivo Dios desea nuestro bienestar y ha instituido leyes para lograr ese propósito: Él ha introducido el Evangelio eterno para lograr ese fin; y ha restaurado el santo sacerdocio que existió en la antigüedad, junto con todos los principios, las bendiciones, los poderes, los ritos, las ordenanzas y los privilegios que han bendecido la tierra desde el comienzo del tiempo.

Si nos comprendemos correctamente, debemos considerarnos como seres eternos y considerar a Dios como nuestro Padre, puesto que se nos ha enseñado que cuando oremos, digamos: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre”, Tenemos a nuestros padres terrenales y los veneramos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?,

See also:  Quien Era El Dios De Los Toltecas?

No hace falta que presente prueba alguna con respecto a esto, porque los santos entienden bien que Dios es el Padre de nuestros espíritus y que cuando volvamos a Su presencia, le conoceremos, como hemos conocido a nuestros padres terrenales. Se nos ha enseñado a acercarnos a Él como nos acercaríamos a un padre terrenal para pedirle las bendiciones que necesitemos; y Él ha dicho: “¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”,

Debemos saber que Dios es nuestro Padre y que nosotros somos Sus hijos, que Él ha prometido escuchar nuestras oraciones y que nosotros tenemos el deber de ser obedientes a Su voluntad y llevar a cabo Sus designios. Y entonces, a fin de que nuestras oraciones sean eficaces, debemos cumplir los varios deberes que se nos han dado, los cuales se han mencionado, y debemos ser honrados y honorables en nuestros tratos los unos con los otros.

Si intentamos engañar a nuestro hermano, ¿cómo podemos esperar que Dios nos bendiga, puesto que él es hijo de nuestro Padre Celestial tal como lo somos nosotros? Por ser Su hijo, está interesado en su bienestar, y si intentamos hacer daño a un hijo del Señor, ¿creen que estaría complacido con nosotros?.

Recuerdo los años de mi niñez. En esa época tan temprana de mi vida, aprendí a acercarme a Dios. Muchas veces me iba al campo y, escondiéndome detrás de algún arbusto, me inclinaba ante el Señor y le suplicaba que me guiara. Y Él oía mi oración. A veces invitaba a otros chicos a acompañarme. No les haría mal a ustedes, niños y niñas, que invocasen al Señor en sus lugares secretos, como yo lo he hecho.

Ese espíritu tenía yo de niño pequeño Y Dios me ha guiado de una cosa a otra Mi espíritu se allegaba a Dios en aquel entonces y todavía siento lo mismo”. Les diré lo primero que solía yo hacer cuando salía a predicar, en particular cuando iba a un lugar : Me iba a un rincón apartado, a cualquier sitio que me fuese posible ir, a un campo, a un granero, al bosque o a mi cuarto y le pedía a Dios que me bendijera y me diese sabiduría para hacer frente a todas las circunstancias con las que podría tener que luchar; y el Señor me daba la sabiduría que me hacía falta y me confortaba y me apoyaba.

Si ustedes hacen eso, Él los bendecirá también a ustedes. No confíen en ustedes mismos; estudien de los mejores libros —la Biblia y el Libro de Mormón— y saquen de ellos toda la información que puedan, y en seguida alléguense a Dios y consérvense limpios de corrupción y de contaminación de toda clase, y las bendiciones del Altísimo estarán con ustedes.

No olviden invocar al Señor en sus círculos familiares, dedicándose ustedes mismos a Dios y dedicándole todo lo que tengan todos los días de su vida. Busquen hacer lo recto y cultiven el espíritu de unión y de amor, y la paz y la bendición del Dios viviente estarán con nosotros, y Él nos guiará por la senda de la vida, y seremos animados y sustentados por todos los santos ángeles y los antiguos patriarcas y hombres de Dios, y el velo que hay entre nosotros y nuestro Dios se volverá muy fino y nos acercaremos más a Él, al paso que nuestras almas magnificarán al Señor de los ejércitos.

No creo en una religión que no haya logrado absorber toda mi devoción; creo en una religión por la que yo pueda vivir o morir. No estoy hablando de cosas que no entiendo, puesto que he luchado con la muerte, y el diablo ha intentado destruirme, y eso no me ha preocupado para nada. Quítenme esa esperanza, y mis creencias religiosas no tendrían ningún valor Tenemos el deber de llevar a la práctica el principio que adoptamos para empezar: confiar en Dios y tener fe en Él; y que ello influya en nuestros actos de los unos para con los otros.

Si cumplimos con nuestra parte, el Señor no dejará de cumplir con la Suya. Si otras personas actúan con insensatez, no podemos permitirnos imitarlas. Profesamos ser la Sión de Dios, los puros de corazón. Profesamos ser hombres y mujeres de integridad, de verdad y de virtud, y tener fe en Dios.

Pero eso no debe ser tan sólo lo que profesemos, sino lo que practiquemos; debemos llevar a cabo y cumplir la palabra y la voluntad y la ley de Dios. Siendo que la fe sin obras es muerta, es obvio que la fe viviente, la clase de fe que es aceptable a Dios, es aquella que no sólo estriba en la creencia en Dios, sino que mueve a actuar por el impulso de esa creencia.

No es sólo la causa de la acción, sino que comprende tanto la causa como la acción. O, en otras palabras, es creencia o fe perfeccionada por las obras. Tenemos que poner nuestra confianza en Dios y dejar que las consecuencias caigan por su propio peso.

Mientras hagamos eso y en tanto guardemos los santos convenios que hemos hecho con Él y los unos con los otros, Sión triunfará Les diré lo que tenemos que hacer, mis hermanos y hermanas: debemos temer a Dios en nuestro corazón; tenemos que dejar a un lado nuestra codicia y nuestra desobediencia, nuestra obstinación por apegarnos a nuestros propios deseos y a insensateces de toda clase Debemos humillarnos ante el Señor, arrepentirnos de nuestros pecados y, de allí en adelante, conservar puro nuestro cuerpo y nuestro espíritu, a fin de que seamos dignos receptáculos del Espíritu del Dios viviente y seamos guiados por Él en nuestras labores tanto por los vivos como por los muertos.

Nuestros deseos deben ser para Dios y Su justicia, hasta que exclamemos junto con el de la antigüedad: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”,

Es nuestra responsabilidad, en calidad de padres y madres, ir ante el Señor con toda humildad y suplicarle que Su paz esté en nuestros corazones; y si hemos hecho algo malo, confesarlo y reparar el daño hasta donde nos sea posible. De ese modo, comience todo hombre y toda mujer en Israel a poner su casa en orden, y cultiven para siempre el espíritu de paz, el espíritu de unión y de amor.

Si las familias de Israel hacen eso por toda la tierra de Sión, si todos tememos a Dios y actuamos con rectitud, albergando el espíritu de humildad y mansedumbre, y depositando nuestra confianza en Dios, no existe poder que pueda hacernos daño. La paz es el don de Dios.

¿Desean tener paz? Acudan a Dios. ¿Desean tener paz en su familia? Acudan a Dios. ¿Desean que la paz se cierna sobre sus familias? Si así es, vivan de acuerdo con su religión y la paz de Dios morará y permanecerá con ustedes, porque de allí proviene la paz y no mora en ningún otro lugar La paz es buena y les aconsejo que la busquen, que la alberguen en su alma, en sus vecindarios y adondequiera que vayan entre sus amigos y conocidos.

Si tan sólo logramos obtener esa paz que mora en el seno de Dios, todo estará bien Algunos, al hablar de guerras y dificultades, dirán: ¿No tiene usted miedo? No, soy siervo de Dios y eso es suficiente, porque nuestro Padre está al mando. A mí me corresponde ser como el barro en la mano del alfarero, ser moldeable y andar a la luz del semblante del Espíritu del Señor, y no importa lo que ocurra.

Que centelleen los relámpagos y que bramen los terremotos, Dios está al mando, y muy poco es lo que yo puedo opinar, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina y continuará Su obra hasta que haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies y Su reino se extienda desde los ríos hasta los fines de la tierra.

Todo lo que nosotros tenemos que hacer es vivir de acuerdo con nuestra religión, obedecer el consejo de nuestro Presidente, ser humildes y fieles y no enaltecernos en nuestra propia fortaleza, sino pedir sabiduría a Dios y velar por que tengamos paz para con Dios, para con nuestras familias, los unos para con los otros, a fin de que la paz reine en nuestras almas y en nuestra comunidad.

Cuando vivimos de conformidad con nuestra religión, cuando andamos de acuerdo con la luz del Espíritu de Dios, cuando nos limpiamos de impurezas y de corrupción, y el apacible susurro del Espíritu del Señor derrama inteligencia en nuestras almas y se cierne sobre nosotros, haciéndonos sentir paz y regocijo, entonces logramos tener, en mayor o en menor medida, una visión fugaz y apenas perceptible de las cosas que están guardadas para los fieles, y sentimos que nosotros, junto con todo lo que tenemos, nos hallamos en manos del Señor y que estamos listos para ofrecernos como sacrificio para la realización de Sus propósitos sobre la tierra.

La paz es una virtud digna de ser deseada; es el don de Dios y el mayor don que Dios puede conceder a los mortales. ¿Qué es más deseable que la paz? Paz en las naciones, paz en las ciudades, paz en las familias. Como el delicado murmullo del Céfiro, su tranquilizadora y balsámica influencia hace desvanecer el gesto de preocupación del rostro, enjuga la tristeza de los ojos y expulsa del alma la tribulación.

  • ¿De qué formas manifiesta Dios Su amor paternal para con nosotros? ¿Por qué el saber que Él tiene un amor e interés paternales por nosotros nos ayuda en nuestros momentos de necesidad espiritual y física?
  • ¿Por qué a veces no oramos en forma profunda y con regularidad? ¿Qué podemos hacer para que nuestras oraciones sean más expresivas?
  • ¿Qué podemos aprender de las experiencias de John Taylor con respecto a la oración? ¿Cómo podemos enseñar a nuestros hijos a acercarse a Dios en oración como lo hacía John Taylor de niño?
  • ¿Cómo podemos edificar nuestra confianza en Dios? ¿En qué forma ha sido usted bendecido al haber puesto su confianza en Dios?
  • ¿De qué formas específicas puede usted poner su fe en acción?
  • ¿De qué modo ha experimentado usted la paz como un don de Dios? ¿En qué forma ha influido esa paz en su amor hacia Él?
  • ¿Cómo puede usted aumentar el grado de paz en su familia?

Pasajes relacionados: Proverbios 3:5–6; Filipenses 4:6–7; 2 Nefi 32:8–9; Mosíah 4:9–10; D. y C.19:23; 20:17–18; 59:23–24. Notas

  1. The Gospel Kingdom, seleccionado por G. Homer Durham (1943), pág.343.
  2. Deseret News (Weekly), 27 de diciembre de 1871, pág.550.
  3. The Gospel Kingdom, pág.45.
  4. Véase B.H. Roberts, The Life of John Taylor (1963), págs.65–74.
  5. The Gospel Kingdom, pág.30.
  6. The Gospel Kingdom, pág.63.
  7. The Gospel Kingdom, pág.79.
  8. The Gospel Kingdom, pág.30.
  9. Deseret News (Weekly), 22 de diciembre de 1853, pág.101.
  10. Deseret News: Semi-Weekly, 25 de junio de 1878, pág.1.
  11. The Gospel Kingdom, pág.46.
  12. The Gospel Kingdom, pág.240.
  13. Deseret News: Semi-Weekly, 23 de diciembre de 1879, pág.1.
  14. Deseret News (Weekly), 11 de abril de 1860, pág.42.
  15. Deseret News: Semi-Weekly, 15 de mayo de 1883, pág.1.
  16. The Gospel Kingdom, pág.332.
  17. The Gospel Kingdom, págs.347–348.
  18. Deseret News (Weekly), 24 de diciembre de 1862, pág.202.
  19. Deseret News (Weekly), 23 de septiembre de 1857, pág.231.
  20. Deseret News (Weekly), 3 de febrero de 1858, pág.382.
  21. The Government of God (1852), pág.20.
See also:  Quien Era El Dios De Abraham?

: Fortalezcamos nuestra relación con Dios

¿Que le gusta a Dios que hagamos?

¿CÓMO AGRADAR A DIOS? (Mt.6, 1-6.16-18.) La santidad y la fidelidad a la que debemos aspirar todos aquellos que seguimos a Cristo no tienen como límite el mero cumplimiento de la letra de la ley, como hacían los escribas y fariseos. En el evangelio de hoy, Jesús establece un principio y tres aplicaciones concretas respecto a este tema.

  • El principio es: actuar para agradar a Dios sin buscar el aplauso de los hombres.
  • Y las aplicaciones de este principio se refieren a tres de las más importantes obras, en las que los judíos de aquel tiempo hacían consistir la religión y la vida piadosa.
  • Hablamos de la limosna, el ayuno y la oración.
  • En cada uno de los casos donde se viven estas tres obras, Jesucristo contrasta la conducta de hipocresía con la actitud discreta del verdadero adorador del Padre, que le recompensará porque “ve en lo secreto”.

Estos tres ejemplos nos manifiestan dos actitudes interiores completamente opuestas: la falsedad o la sinceridad ante los ojos de Dios. Lo que da valor a nuestras prácticas cristianas es la rectitud, la sinceridad a Dios y la apertura al prójimo. Las obras de caridad, las aportaciones económicas por los más necesitados, la vida de oración y la práctica sacramental, si se llevan a cabo para ser vistos y aprobados por los demás, se quedan en acciones vacías.

  1. Es el amor desinteresado lo que les da la auténtica valía.
  2. El cristiano nunca debe ser un mero actor que trabaja por la fama.
  3. Se puede hacer el bien como los fariseos que daban limosna, ayunaban, oraban y estudiaban con empeño en las Escrituras; y esas son cosas buenas, pero no lo hacían bien.
  4. Y de tal forma el modo de su obrar salpicaba lo que hacían, que convertía lo que en sí mismo era bueno en pura apariencia.

La intención lo estropeaba todo. Y las intenciones vienen del corazón. Jesús les dijo que no tenían el corazón limpio, que eran hipócritas y obraban para ser vistos, aplaudidos y admirados por la gente. Jesús pide a sus discípulos “ser” por encima de sólo “parecer”.

Pide autenticidad. Oí decir un día que “el bien no hace ruido, y el ruido no hace bien”. Para que nuestro Padre Dios nos comprenda no hace falta gritar, ni hablar mucho, ni siquiera decírselo. Él “ve en lo escondido”, ve el corazón y comprende, sin necesidad de que se lo digamos, todas nuestras acciones y omisiones.

: ¿CÓMO AGRADAR A DIOS? (Mt.6, 1-6.16-18.)

¿Que nos aleja de la voluntad de Dios?

El obstáculo más grande consiste en desear hacer nuestra propia voluntad en vez de seguir el camino del Señor. Nuestro orgullo y egoísmo nos impiden preguntarle a Dios qué desea que hagamos. Por tanto, tomamos nuestra propia decisión, y luego le pedimos al Señor que bendiga el camino que hemos escogido.

¿Qué propósito tiene Dios para nosotros Lección 25?

Imagen scripture mastery icon Dominio de las Escrituras: Mateo 22:36–39 – Dé a los alumnos tiempo necesario para que escriban las palabras de Mateo 22:36–39 en tarjetas o en hojitas de papel. Invítelos a llevar consigo las tarjetas y a consultarlas periódicamente durante el día para ayudarles a recordar que deben guardar el primer y el segundo mandamiento.

Comentarios e información de contexto Mateo 22:21, “Dad, pues, a César lo que es de César” La frase “Dad, pues, a César lo que es de César” en Mateo 22:21 se refiere a nuestra obligación de obedecer las leyes civiles, como la ley de pagar impuestos. Sin embargo, ¿qué hacemos si las leyes civiles están en conflicto con las leyes de Dios? El élder Dallin H.

Oaks, del Cuórum de los Doce Apóstoles, proporcionó el siguiente consejo: ” algunas veces tendremos que desafiar las leyes que afectarían nuestra libertad de practicar nuestra fe, apoyándonos en los derechos constitucionales del libre ejercicio de la religión” ( “El equilibrio entre la verdad y la tolerancia”, Liahona, febrero de 2013, pág.27) El élder Dallin H.

Oaks también enseñó que cuando la ley civil permite el comportamiento pecaminoso, seguimos estando obligados a obedecer las leyes de Dios: “Nuestro duodécimo artículo de fe declara nuestra creencia en estar sujetos a la autoridad civil y en ‘obedecer, honrar y sostener la ley’. Pero las leyes del hombre no pueden convertir en moral lo que Dios ha declarado inmoral.

El compromiso hacia nuestra mayor prioridad, la de amar y servir a Dios, exige que consideremos Su ley como nuestra norma de conducta. Por ejemplo, nos mantenemos bajo el mandato divino de no cometer adulterio ni fornicación, aun cuando esos actos no sean un crimen bajo las leyes de los estados o países en los que vivamos.

De manera similar, las leyes que legalizan el llamado ‘matrimonio entre personas del mismo sexo’ no cambian la ley de Dios en cuanto al matrimonio ni Sus mandamientos ni nuestras normas en cuanto al mismo” ( “No tendrás dioses ajenos”, Liahona, noviembre de 2013, pág.75). Mateo 22:23–30, El matrimonio en la resurrección “Una clave importante para entender las palabras del Salvador es recordar que se hablaban a los saduceos, ‘que dicen que no hay resurrección’ ( Mateo 22:23 ).

Por lo tanto, la pregunta que le plantearon al Salvador no era sincera; ellos no estaban realmente interesados en saber sobre el matrimonio en la resurrección. La respuesta del Salvador de que ‘en la resurrección ni se casan ni se dan en casamiento’ ( Mateo 22:30 ) se refería a las personas en cuestión, que eran saduceos, puesto que los que preguntaban dijeron que ‘Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos’ ( Mateo 22:25 ; cursiva agregada).

  • Para aquellos que no se casan por la eternidad, el matrimonio no perdura más allá de esta vida (véase D.
  • Y C.132:15–17 ).
  • En estos últimos días, el Señor reveló que el matrimonio puede ser eterno sólo si se entra en él en acuerdo con Su ley, lo realiza alguien que tiene la autoridad, y es sellado por el Santo Espíritu de la Promesa (véase D.

y C.132:19 ). “Otra clave para entender las palabras del Salvador es darse cuenta de que cuando los saduceos se refirieron a las palabras de Moisés (véase Mateo 22:24 ), se refería a lo que a veces se llama ‘matrimonio levirato’. De acuerdo con la ley de Moisés, cuando un hombre fallecía y dejaba a su esposa sin hijos, su hermano debía casarse con la esposa del fallecido para proveer para ella y criar hijos para el hombre fallecido (véase Deuteronomio 25:5 ; Bible Dictionary, ‘Levirate marriage’)” ( Nuevo Testamento, Manual del alumno,, págs.66–67 ).

Mateo 22:35–40, Los dos grandes mandamientos El presidente Ezra Taft Benson dijo lo siguiente acerca del primer y el segundo mandamiento: “Amar a Dios con todo el corazón, alma, mente y fuerza lo cubre todo y requiere todo nuestro esfuerzo. No es ninguna empresa apática. Es el compromiso total de nuestro mismo ser —física, mental, emocional y espiritualmente— de amar al Señor.

“La extensión, la profundidad y la intensidad de dicho amor por Dios abarca todos los aspectos de nuestra vida. Nuestros deseos, ya sean espirituales o temporales, deben estar arraigados en el amor por el Señor; nuestros pensamientos y afectos deben centrarse en el Señor “¿Por qué puso Dios el primer mandamiento en primer lugar? Porque sabía que si verdaderamente lo amábamos, querríamos obedecer todos Sus demás mandamientos “Cuando damos a Dios el lugar de preferencia, todos los demás aspectos de nuestra vida pasan a tener la posición que les corresponde o dejan de tener valor.

Nuestro amor por el Señor dirigirá nuestros afectos, la forma en que empleemos nuestro tiempo, los intereses que tengamos y el orden de prioridad que demos a las cosas. “Debemos poner a Dios por delante de todos los demás en todo lo que hagamos “Bendecimos más a nuestros semejantes cuando ponemos el primer mandamiento en primer lugar” (véase “El Señor en primer lugar”, Liahona, julio de 1988, págs.4–6; véase también Marcos 12:28–34 ).

Mateo 22:45, “Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su Hijo?” El élder James E. Talmage, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó que Jesucristo era Jehová: ” Jesús el Cristo es Hijo de David según el linaje físico Pero si bien es cierto que Jesús nació en la carne en un época posterior conocida como ‘el meridiano de los tiempos’, Él ya era Jehová, Señor y Dios, antes que David Abraham y Adán fueran conocidos en la tierra” ( Jesús el Cristo,, 1975, pág.291).

¿Qué dice en Proverbios 19 21?

Proverbios 19

  • 1 Mejor es el que camina en su que el de perversos labios y necio.
  • 2 Tampoco es bueno que un alma no tenga, y el que se apresura con los pies peca.
  • 3 La insensatez del hombre pervierte su camino, y contra Jehová se irrita su corazón.
  • 4 Las riquezas atraen muchos amigos, pero el pobre es apartado de su amigo.
  • 5 El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentiras no escapará.
  • 6 Muchos imploran el favor del príncipe, y todos son del hombre que da regalos.

7 Todos los hermanos del pobre le aborrecen, ¡cuánto más sus amigos se alejarán de él! Los buscará para hablarles y no los hallará.

  1. 8 El que adquiere entendimiento ama su alma; el que guarda el entendimiento hallará el bien.
  2. 9 El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla perecerá.
  3. 10 No conviene al necio el deleite, ¡cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes!
  4. 11 La prudencia del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa.
  5. 12 Como el rugido del león es la ira del rey, y su favor, como el rocío sobre la hierba.
  6. 13 El hijo necio es la ruina de su padre; y continua, las contiendas de la,
  • 14 La casa y las riquezas herencia son de los padres, mas la esposa prudente proviene de Jehová.
  • 15 La pereza hace caer en sueño profundo, y el alma negligente padecerá hambre.
  • 16 El que el mandamiento guarda su alma; el que menosprecia sus caminos morirá.
  • 17 A Jehová presta el que se del pobre, y él le recompensará por su buena obra.
  • 18 a tu hijo mientras haya esperanza, mas no se altere tu alma para destruirlo.
  • 19 El de gran ira llevará el castigo, y si lo libras, tendrás que hacerlo de nuevo.
  • 20 Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas sabio en tu vejez.
  • 21 Muchos planes hay en el corazón del hombre, pero el de Jehová permanecerá.
  • 22 Contentamiento es a los hombres hacer misericordia, y mejor es ser pobre que ser mentiroso.
  • 23 El de Jehová lleva a la vida; y el que lo tiene vivirá lleno de reposo; no será visitado por el mal.
  • 24 El perezoso mete su mano en el plato, pero ni aun a su boca la llevará.
  • 25 Golpea al escarnecedor, y el ingenuo se hará astuto; pero reprende al entendido, y este discernirá el conocimiento.
  • 26 El que a su padre y ahuyenta a su madre es un hijo que causa vergüenza y acarrea oprobio.
  • 27 Cesa, hijo mío, de la enseñanza que te desvía de las palabras del conocimiento.
  • 28 El testigo perverso se burla del juicio, y la boca de los malvados traga la iniquidad.
  • 29 Establecidos están los juicios para los escarnecedores, y para las espaldas de los insensatos.
Adblock
detector